EL BLOC DEL GACETILLERO

Jesús Fonseca

Periodista


Húrgura

06/12/2020

Dice Fermín Herrrero que es una palabra que le fascina, por su oscura euforia alternativa, aparte de que le recuerda los días, y particularmente las noches criminales de invierno, en las que se levantaba el cierzo tras haber nevado en su pueblo, e impedía ver o desplazarse. Suena la poesía de Fermín Herrero al ruido del río de cuando se aventaba, antes de que saliese el sol «con el fresquillo», como él recuerda, en Castilla la Vieja.
Como la nieve y la noche clara. Como la blancura del aire, así es la poesía de Fermín Herrero. El mayor poeta de Castilla y León en décadas, con los pies clavados en la tierra cruda que le vio nacer; atento al palpitar de la vida y el aleteo de mujeres y hombres. Premio de las Letras de Castilla y León, además de poseer los más prestigiosos galardones de la poesía actual en castellano, Fermín Herrero es un intelectual serio, profundo, consecuente con sus ideas, en su vida y en sus obras.
Nos llega la sorpresa, en estos tiempos pandémicos, de la aparición de Húrgura, bellísimamente editado por Páramo, como solo ellos saben hacerlo. Completan estas páginas las imágenes de Henar Sastre, autora de múltiples trabajos artísticos, y una de las fotoperiodistas más sagaces de la prensa española. El resultado no puede ser más feliz.
Estamos ante uno de eso libros que nos acompaña, enriquece y hace mejores. Los poemas que contiene han sido escritos por Fermín Herrero, a manera de imitación de los juéjù de la literatura china clásica, de hace once, doce, trece o catorce siglos. La modernidad cuenta poco para aquellos que tienen talento, imaginación y sabiduría.
Una estrofa de cuatro versos le sirve a nuestro poeta para mostrar las grandes verdades del vivir. Alguna vez me contó Luis María Anson, que Bertrand Russell, anciano y lúcido, le dijo una tarde en Dorchester que «el gran poeta era el intelectual capaz de resumir en un verso un libro de metafísica general». Esto es lo que sucede con Fermín Herrero: «lo que la playa enseña al mar, cómo diluye / su soberbia sin levantar la voz (...)».
Fermín Herrero se encuentra hoy entre los pocos españoles indiscutidos en el mundo de la poesía, no solo por la calidad de su obra literaria, sino por su honradez intelectual como profesor y filósofo; por su pensamiento sagaz y por la libertad con que escribe y enseña. Solo los poetas aseguran la verdad y el progreso, hacen crecer el corazón y hasta sentirnos cuerdos. Y es Fermín Herrero la mejor prueba de lo que digo.



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