El cimorro

Gerardo L. Martín González


Grandes figuras de Madrigal

24/06/2020

Escribiendo el último artículo aquí publicado sobre El Tostado, que llevaba anejo a su nombre el lugar de su procedencia o nacimiento, Madrigal, no he podido por menos de echar una mirada a las grandes figuras que tuvieron su origen en esta histórica villa de Madrigal de las Altas Torres, en la Moraña abulense, que tiene sus límites, y don Cándido Ajo insistía que aquí está mal denominada, pues debe decirse «de la Tierra de Arévalo»; y que la historia les ha reservado un lugar destacado.
 Estos días se está procediendo a aprobar el expediente de declaración de BIC por la Junta de Castilla y León, en la categoría de conjunto histórico, expediente que lleva medio siglo dormido, aunque la villa tiene individualmente otros edificios y muralla, ya declarados BIC. He podido leer el expediente que publica el BOCyL nº 118, del lunes 15 de junio de 2020, sin tener que ir al Servicio Territorial de Cultura en Ávila, previa cita telefónica, control, protección, etc. al estar en prevención por el Covid-19, al que yo respeto mucho, aunque sea solo por la edad, pues los medios tecnológicos actuales lo permiten hacer desde casa. Dicho expediente, muy detallado como debe ser, en cuanto a su delimitación superficial y monumentos, hace también, como no podía ser menos si se quiere valorar el interés histórico de la villa, los personajes que allí nacieron o murieron que tuvieron en su época gran trascendencia, y que ya han pasado el reconocimiento histórico, por lo que fueron y por lo que hicieron. Aunque superficialmente, pues en este expediente, lógicamente, no se puede profundizar ni siquiera un poco, en lo que fueron, se cita a: 
Don Alonso Fernández de Madrigal, otros dicen Alfonso, otros Alonso Tostado Ribera, otros Alonso Tostado de Madrigal, «El Tostado» y también «El Abulense», obispo de Ávila. Tan grande como poco conocido.
La reina Isabel I de Castilla, o Isabel la Católica, uno de los personajes más destacado en la Historia de España y universal, nacida en el palacio de Juan II de Castilla.
Don Vasco Vázquez de Quiroga, de gran labor como político, obispo y gran cristiano, a quien los indios mejicanos le apodaron cariñosamente como El Tata Vasco, el padrecito o abuelo.
Don Gaspar de Quiroga y Vela, Inquisidor General, arzobispo de Toledo, Cardenal, enterrado en el Monasterio de San Agustín extramuros de Madrigal, al que engrandeció hasta conocerle como «El Escorial de Castilla».
Catalina de Balmaseda y San Martin, que al hacerse monja carmelita descalza con la reforma del Carmelo por Santa Teresa de Jesús, tomó el nombre de Catalina de Cristo, fundadora de los conventos de carmelitas de Pamplona y Barcelona.
Cito, pues también se citan en el expediente, a personajes que murieron allí.
Fray Luis de León, religioso agustino, gran teólogo, humanista y poeta importante del renacimiento español, y reformador del calendario romano o juliano, al actual calendario gregoriano, que vivió y murió en el convento extramuros.
Gabriel de Espinosa, conocido como «el pastelero de Madrigal», personaje novelesco pero real, que fue ejecutado en la villa, al suplantar al rey Sebastián I de Portugal.
Hay otros personajes que no se citan, como don Francisco Velázquez Minaya, regidor perpetuo de la villa, siglos XVI-XVII o el franciscano Fray Juan Pérez de Pineda; y uno que me extraña mucho que no conste es Don Emilio Rodríguez Almeida, gran humanista, cuyos trabajos de la arqueología romana son reconocidos universalmente, y otros estudios de su tierra abulense, por lo que fue valorado así por la Junta de Castilla y León, por lo que me extraña esta omisión, al concederle el Premio de Castilla y León de Ciencias Sociales y Humanidades en el año 2011, por lo que deberían conocerle algo mas, y que tiene hechos estudios sobre Madrigal a la que defendió siempre y le dolía, hasta el enfado y la denuncia, cuando hacían restauraciones que iban contra la pureza histórica y arquitectónica del monumento. Véase en su libro póstumo sobre Puentes históricos de la Provincia de Ávila, o los escritos inéditos, solo uno publicado de sus Quaterniones, donde demuestra lo mucho que le importaba Madrigal y sus monumentos. El que no conste en el expediente de Declaración de Conjunto histórico de Madrigal de las Altas Torres, donde tiene dedicada una calle y una placa conmemorativa en la casa donde nació, no le quita nada de sus méritos, pero tal vez si al redactor del mismo y, por ende, a la Consejería de Cultura y a la misma Junta de Castilla y León.