Tribuna libre

Gonzalo M. González de Vega y Pomar


Vacunas, vacunas, vacunas

08/04/2021

Acabada la Semana Santa volvemos a la rutina que, por decisiones políticas más que sanitarias, se nos ha impuesto como consecuencia de la pandemia. La provincia de Ávila, por responsabilidad, quizás, de la mayoría de los habitantes no ha sido incluida en el último «paquete» de la Junta castellano leonesa y nos libramos –ojalá sea por mucho tiempo– de que los interiores de bares, restaurantes, salas de juegos y apuestas vuelvan a sufrir limitaciones en su actividad, como ocurre a los de cinco capitales de provincia y dieciséis pueblos de Castilla y León. En esta ocasión no cierran los centros comerciales. Tampoco los gimnasios al entender que el riesgo es menor «por la población más joven que acude a ellos». Ahora sí, antes no.
Parece que para los gobernantes, aconsejados por los «comités de expertos», los únicos lugares donde se transmite el Covid es dentro de la hostelería y restauración. Castigados continua y duramente siguen esperando recibir esos apoyos económicos prometidos hace meses por la Junta para el sector turístico –no incluyen a todos los que debieran– que cumpla los requisitos exigidos. Serán entre quinientos y dos mil euros por establecimiento. Unas «limosnas» que poco o nada solucionarán. Sólo darles la risa por no llorar más.
Después de la Semana Santa, en la que hubo un pequeño aumento de turistas en Ávila procedentes en su mayoría de Castilla y León aunque también se han «colado» de otras comunidades, lo que nos inquieta a todos es la aparición de nuevos repuntes de contagios, que obliguen a ingresar pacientes en las camas del hospital y, lo que es peor, en la Unidad de Cuidados Intensivos. Según la Consejeria de Sanidad los indicadores de incidencia en la provincia están superando el cincuenta por ciento, por lo que se nos recomienda «extremar las medidas de precaución».
No basta con pedirnos a los ciudadanos seamos cautos. Es necesario que los políticos, aparte de insistir en restricciones –creen es la «panacea» para hacer frente al bicho–, se apliquen la misma «pócima» actuando como deben y todos deseamos sin luchas partidistas, que no interesan mas que a ellos. Su única preocupación ha de ser la de vacunar a la mayor parte de la población y realizarlo con criterios lógicos no, como denuncian los socialistas castellanos y leoneses, «a salto de mata, sin planificación y con ritmos distintos». 
La última sorpresa vino ayer a las 09,16 horas cuando la Junta de Castilla y León, por su cuenta y riesgo, tomó la decisión de suspender «cautelarmente» la vacunación masiva prevista para el miércoles y hoy jueves en nuestra Comunidad con viales de AstraZeneca a la espera de conocer el informe de seguridad de la Agencia Europea del Medicamento. La EMA reconoce que «hay relación entre la administración de la vacuna y la aparición de trombos en algunas de las personas vacunadas, pero los beneficios siguen superando, sin ninguna duda, a los efectos secundarios». 
Una medida que molestó bastante a muchos de los nacidos en 1956 y estaban a la cola esperando recibir la dosis –algunos sí fueron inoculados–, tras desplazamientos de sus municipios al lugar de la vacunación, en Ávila el Hospital provincial. Resolución además que fue desautorizada inmediatamente por el Gobierno de España, en boca de la vicepresidenta Carmen Calvo, al señalar que «las decisiones de qué vacunas, con qué criterios sanitarios, en qué tramos y con qué calendario» corresponde al Consejo Interterritorial de Sanidad y no unilateralmente a una comunidad.
Desconozco cual va a ser la reacción de la Junta, qué explicaciones dará a los pocos que recibieron la AstraZeneca minutos antes de cortar por lo sano y cuanto tardará en citar de nuevo para pinchar a los «suspendidos», a quienes, dicho sea de paso, no se les avisa directamente con llamadas telefónicas o mensajes personales sino a través de los Medios por lo que varios no se enteraron. También es necesario terminar de hacerlo con los mas vulnerables, mayores de 80 años, quienes, según manifestó el presidente Mañueco, lo estarán en los «próximos días» para continuar con los siguientes turnos a la vez que pidió paciencia y confianza ante la «puerta abierta a la esperanza, que es la vacunación».
Paciencia tenemos y mucha. Confianza no tanta a pesar del anuncio del Presidente del Gobierno Pedro Sánchez, quien, después de dos meses de silencio, apareció en los medios –hay campaña electoral en Madrid– para afirmar que, a finales de verano, treinta y tres millones de españoles estarán/estaremos inmunizados frente al Covid 19. En la primera semana de junio diez millones para llegar a los quince en la semana del 14 de junio, veinticinco la del 19 de julio y treinta y tres millones de personas a finales de agosto.
Seamos optimistas por una vez y creamos que su palabra será realidad. No necesitamos mas promesas incumplidas. Sí vacunas, vacunas y vacunas.