Lo social

Pilar Álvarez


Conflicto y viceversa...

26/09/2020

¿Todas las personas necesitamos tener estabilidad y orden en nuestra vida? Estabilidad familiar, laboral, emocional, por ejemplo, el orden cotidiano de horarios, la rutina, el ciclo formación-trabajo-jubilación, las medidas, las leyes, etc. Nos incomoda por un momento lo complicado que resultan las mudanzas, como el  cambio de vivienda, de ciudad o de trabajo. Sin embargo lo más difícil para el ser humano es el cambio de valores, de ideas, de creencias, de normas… mas los  seres humanos, al mismo tiempo, necesitamos desarrollo, cambio, innovación, con lo cual  vivimos en una necesidad de orden y de cambio al mismo tiempo que buscamos el equilibrio en nuestra vida. Por lo tanto vivimos en una utopía de orden.
La realidad es que vivimos en una sociedad cambiante, que se mueve entre dos polos de un mismo continuum llamado cambio social, entre las dos fuerzas, el orden y el caos social. Es una lucha, por lo tanto, entre lo apolíneo (Apolo, dios del orden, organización) y lo dionisíaco (Dionisos, dios del desorden, caos). Por lo tanto hablar de orden es hablar de conflicto y viceversa, ya que, más que conceptos contrapuestos, son realidades complementarias, y somos sabedores  que la realidad social se mueve entre estas dos tendencias o fuerzas. En cualquier caso, la sociedad sigue un determinado orden por medio de diferentes elementos como son los valores, costumbres, normas, etc. que le dan soporte y ayudan a mantenerlo. Además, al hablar de orden, tenemos que contextualizar obligatoriamente su concepto. Puesto que hablar de orden es distinto según el espacio físico, Occidente-Oriente, y según el tiempo pasado y presente. Que decir ante el comportamiento de la poligamia como elemento de desorden social, sin embargo en otras culturas u otras épocas es una pauta de lo contrario, de reproducción y organización social
El orden social suscita distintos debates ya desde los inicios de la sociología porque, más bien, y tal y como defienden los psicosociólogos actuales, «lo único que permanece es el cambio». Ya Montesquieu fue considerado, ante todo, un pensador consciente de la diversidad humana. Para este ilustrado, siguiendo a Aron, el objetivo de la ciencia es introducir un orden en un caos aparente, y lo logra concibiendo tipos de gobierno y sociedad, así como enumerando los determinantes que influyen sobre todas las colectividades. Para Comte, las ciencias liberaron al espíritu humano de la tutela que ejercía sobre él la teología y la metafísica, y serán las ciencias, la base espiritual permanente del orden social, mientras dure en la tierra la actividad de nuestra especie. Uno de los lemas era el de «orden y progreso».
Lo esencial sería establecer un orden social natural, en armonía con la bondad del hombre, sólo entonces se resolverían los problemas que surgen del conflicto entre el hombre y la sociedad. Últimamente esa situación no se genera entre hombre y sociedad, sino entre hombres representantes de una sociedad ansiosa de un Orden Social. Ahora bien, ¿cómo se constituye ese Orden Social? Hay que buscar una solución que le permita al hombre que vive en sociedad, ser tan libre como lo sería si viviese en estado natural, para lo cual, la necesidad de un contrato social, en donde no se utilice la trasgresión que provoque quebrantamiento de leyes normas o costumbres.