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Gonzalo M. González de Vega y Pomar

Tribuna libre

Gonzalo M. González de Vega y Pomar


Jugamos ligas diferentes

09/07/2022

Hace unos días los procuradores populares abulenses en las Cortes castellanas y leonesas comparecieron ante los Medios informativos para hablar de la Sanidad en Castilla y León «un referente nacional en la prestación de servicios» y valorar el nuevo contrato del transporte sanitario terrestre, tanto urgente como no urgente, en nuestra región. La provincia de Ávila, «con una sanidad de primera división» según estos políticos, verá aumentado hasta sesenta y ocho el número de ambulancias. Para el transporte sanitario urgente se contará a partir de ahora con veintisiete vehículos, seis de soporte vital avanzado con médico y enfermera y veintiuno de soporte vital básico. No cambia el número de las ambulancias para el transporte sanitario no urgente, continúan en cuarenta y una, pero si la manera de utilizar las mismas. Se reducen drásticamente las de uso individual dedicando la mayor parte de esas ambulancias al transporte colectivo de los enfermos.
Decisión que ha lamentado la Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (ALCER), por no contar la Consejería de Sanidad con las asociaciones de pacientes, a la hora de reestructurar el transporte sanitario en Castilla y León. Califican de «error gravísimo» quitar del transporte individual en pro del colectivo con los perjuicios que ello supone a los enfermos, quienes, varios días a la semana, tendrán que hacer unas largas excursiones desde que salen de su domicilio, llegan al centro hospitalario y regresan a casa. Innecesarias tantas horas en ambulancia, con las molestias lógicas por las sesiones de hemodiálisis recibidas, a consecuencia de las paradas intermedias que les obligan a realizar para dejar a otros compañeros de viaje residentes en los pueblos del trayecto. La Asociación Española Contra el Cáncer confía en la reducción de los tiempos de viaje en el transporte colectivo, ya que, por el aumento del precio del combustible, serán muchos más los pacientes que opten por él en lugar de ser llevados por sus familiares en vehículos propios. 
Desconocemos que lleva a los populares a calificar de primera división la Sanidad en nuestra provincia cuando, por ejemplo, en este caso de las ambulancias, se mira más por otras cosas que por los enfermos y su necesaria comodidad. 
Tampoco tenemos, desgraciadamente, una Sanidad de primera división por la Atención Primaria, que, a pesar de superar en gran parte la pandemia del Covid19, continua sin observar como se debiera a los pacientes. Estamos obligados, para lo que sea, a pedir cita previa. Te la dan para varios días después, cuando, quizás, esos síntomas pueden haber pasado. Que a ninguno se nos ocurra acudir al ambulatorio sin la cita. No le dejan dar un paso adelante y si te «pones pesado» por querer ver al doctor, te dicen, incluso de malas maneras como conozco, que vayas a Urgencias. 
Tampoco de primera división la atención con los especialistas. Las citas se ofrecen para varios meses después y si, por casualidades que ocurren, se anula por parte del médico, te dan nueva cita, también para varios meses después, lo que convierte la espera en insufrible.
Ello hace que muchos abulenses, con familiares en Madrid u otras capitales cercanas, aprovechen y soliciten la «tarjeta de desplazado». Así logran lo que aquí no consiguen, ser atendidos sin largas esperas con realización de pruebas para volver a Ávila diagnosticados y tratados. Algo que no todos los abulenses pueden alcanzar.
Sanidad de primera división sería contar con los médicos que la capital y pueblos de la provincia necesitan, pero no tiene porque, en parte por las malas condiciones económicas que la Junta de Castilla y León les ofrece y también por querer ejercer en hospitales con renombre, prefieren otras comunidades o el extranjero, donde, además de ganar más, cuentan con medios que aquí ni hay, ni se esperan a corto plazo. De primera división sería la Sanidad en nuestra provincia si los políticos se convencen de que es necesario disponer de más ambulatorios, hace tiempo se habló de uno en Las Hervencias –ahora no toca– así como de otros servicios, pero quienes deben arreglarlo hacen oídos sordos y cuando se consigue, generalmente por continuas presiones de la oposición, se apuntan el tanto.
No maquillen, como señalan los procuradores socialistas abulenses, la realidad. Falta mucho para ascender a esa verdadera primera división. Jugamos ligas diferentes.