El buitre de colores

Vicente García


La Naturaleza siempre es la que manda

13/01/2021

DE nuevo la Naturaleza nos ha puesto en jaque y ha demostrado que cuando ella quiere, el hombre poco tiene que hacer salvo tratar de remediar sus consecuencias. La ‘colega’ Filomena es uno de los últimos acontecimientos climatológicos que demuestran esta afirmación paralizando a todo un país con sólo una jornada de nevadas intensas, y posterior desplome térmico que seguiremos soportando durante estos días.
Pero no nos engañemos, a pesar de este episodio casi polar, el Ártico se está derritiendo a un ritmo vertiginoso. En las últimas décadas se han perdido casi las tres cuartas partes de la capa de hielo flotante y durante el pasado año se han vuelto a batir los mínimos de hielo marino desde que se tienen registros históricos.
La pérdida de masa helada, consecuencia del cambio climático producido por el hombre nos afecta a todos y está teniendo y tendrá graves efectos sobre el Planeta desestabilizándolo y generando fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes como precipitaciones estacionales más escasas como norma general, pero tormentas más torrenciales y catastróficas como hemos vivido ya en los últimos años.
Y la Naturaleza sigue mandando. Si la nieve nos ha paralizado a todos, la escasez de lluvia consigue algo que también hemos vivido recientemente: vacía nuestros embalses y freáticos y pone en peligro el abastecimiento de poblaciones enteras.
Hace sólo un par de días se reunía el llamado Comité de Expertos de la mesa del agua con diversas conclusiones . Especialmente una me deja algo perplejo: la de priorizar el abastecimiento desde Fuentes Claras y dejar el ‘agua más bueno’ sólo para los momentos de escasez.
Todos los que visitamos este pequeño embalse de aguas poco limpias (en paradoja con su nombre), y generalmente malolientes pensamos que abastecer de ahí puede ser la mejor opción para tener el suministro garantizado, pero ¿la más sana?.. Yo, al menos, tengo serias dudas. Eso sí, los productos químicos y tratamiento lo mata casi todo y la hacen bebible, pero no creo que sea la más saludable, al menos mientras unas cuantas alcantarillas sigan rebosando residuales al Adaja a pocos metros de dicha presa, cada vez que hay una tormenta.
Algo bien distinto sería si estos vertidos constantes se resolvieran, porque a esa zona del río llega todo tipo de residuos a través de ellas, y no sólo líquidos...
Por eso me pregunto si esos ‘expertos’ han caminado alguna vez por el sendero existente entre Los Cuatro Postes y el embalse mencionado y han comprobado y olido el líquido resultante con el que nos quieren abastecer. Es necesario un suministro ‘a futuro’, pero priorizando también la mejor calidad posible. :-(