Editorial

La segunda ola del virus y la necesidad de revisar los protocolos

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Mientras en España el ministro de Sanidad, Salvador Illa, evitaba poner paños calientes y advertía que en Madrid se avecinan «semanas muy duras» por el avance de los contagios y la saturación del sistema, desde Bruselas, la comisaria de Salud y Seguridad Alimentaria, Stella Kyriakides, lanzaba un SOS reclamando a los estados rapidez a la hora de tomar medidas para controlar la pandemia, al mismo tiempo que se advertía de que la situación en algunos países ya es peor que la que se vivió con el pico que se produjo en el mes de marzo. Francia, Bélgica, Holanda o la República Checa registran en las últimas dos semanas más de 100 casos por cada 100.000 habitantes, aunque, sin lugar a dudas, donde el Sars-CoV-2 está mostrando su peor cara es en España.
La UE, que instó a todos los socios a realizar test masivos para identificar rápidamente los contagios y a guardar una estricta cuarentena, advirtió que nos encontramos ante un «momento decisivo» previo a tomar medidas más severas, y señaló a los países que están experimentando los mayores rebrotes porque o no han aplicado las medidas necesarias o no han sido respetadas por una parte de la población. Uno de los datos más llamativos que se expusieron desde Bruselas es que el principal foco de los contagios se concentra entre los jóvenes, con edades comprendidas entre los 15 y los 49 años, y las transmisiones se deben, en su mayor parte, a reuniones privadas, encuentros familiares y celebraciones; algo que ya se conocía, pero que deja claro dónde se debe actuar para tratar de atajar el problema. 
Aunque la situación comienza a afectar a una parte importante del Viejo Continente, España es, con diferencia, el país que notifica el mayor número de casos y de muertes. Madrid se ha convertido de nuevo en el epicentro de una pandemia, pero La Rioja, Cataluña o ambas Castillas comienzan a dar síntomas de que la transmisión del coronavirus está descontrolada. El mayor problema al que se enfrenta el país es el posible colapso del sistema sanitario. Los hospitales y, sobre todo, las Ucis de la Comunidad de Madrid comienzan a estar saturadas. 
Llegados a este punto y, viendo que la gestión que se ha hecho en España para frenar al virus no ha dado el resultado esperado, ha llegado el momento de que los expertos reflexionen sobre los protocolos que no han servido para contener esta segunda ola, e implanten los medios y las medidas necesarias para reconducir una situación que genera inquietud y ansiedad entre una ciudadanía que tiene miedo al contagio, pero que no por ello tenga también pánico a poder perder su empleo.