El líder que hay en ti

Roberto Serna


Entre el mundo y tú

10/10/2020

«No ames lo que eres, sino lo que puedes llegar a ser» (Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes).
La esencia misma de la vida que llevamos trata más de una lucha constante de mejora que una conducta basada en la resistencia. Me explicaré, mientras en el segundo caso lo que hacemos es quedarnos donde estamos aguantando los vientos en contra, en el primero lo que hacemos es mejorarnos para estar por encima de esos vientos y, en caso de toparnos con alguno, apenas despeinarnos.
Entre el tiempo que pasamos resistiendo y el que empleamos para mejorarnos existe un abismo, y ya no solo hablo del tiempo que perdemos quejándonos de las adversidades, sino de algo mucho más relevante, del tiempo que le quitamos a la persona en la que nos hubiese gustado convertirnos mucho antes de enfrentarnos a nada. Steve Jobs dijo una vez: «Tu tiempo es limitado, así que no lo gastes viviendo la vida de otros. No te dejes atrapar por el dogma, que es vivir con los resultados de lo que otra gente piensa. No dejes que el ruido de otros ahogue tu propia voz, y lo más importante, ten el coraje de seguir tu corazón y tus intuiciones. De algún modo ellos saben en quién te quieres convertir». Esa es la misma esencia de este artículo. Las convenciones sociales hacen que veamos y nos comportemos en la vida de formas que no se corresponden con la persona que en realidad somos y, por ende, afrontemos de un modo radicalmente distinto cada situación con respecto a cómo en realidad nos hubiese gustado.
Los cambios en las personas suceden una vez el compromiso es serio. Sin compromiso no hay cambio, y por lo tanto los resultados tampoco cambiarán. Es una oportunidad que a todos se nos presenta y que todos podemos aprovechar siempre que seamos capaces de verla y nos atrevamos a cogerla. Una reflexión sincera sobre quiénes somos, qué hacemos y en quiénes nos queremos convertir, ese es nuestro compromiso. Recuerda que el fin de todas las acciones debe ser vivir acorde a nuestras creencias, valores y principios y que si no vives con arreglo a ellos no tendrás jamás un verdadero control sobre tu vida.
La diferencia entre lo que somos y lo que nos vamos a proponer ser es lo que nos separa del mundo, donde los cambios no los hacen las personas por propia elección sino por obligación de las circunstancias. Ese camino que recorreremos hará de nosotros personas más íntegras, veraces y capaces de entregarle a ese mundo lo mejor que llevamos dentro hasta abrir caminos que los demás puedan reconocer como posibles. Recuerda que los locos abren los caminos que después recorrerán los cuerdos. ¿Qué trabajo puede haber mejor que ver brillar a otros cuando ya brillamos nosotros? Ninguno.
Muy al contrario de lo que como fracaso se suele entender, ni los cambios son rápidos ni fáciles, ni tampoco predecibles. Uno actúa por fe. Fe en sí mismo y en lo que hace. Fe en que las cosas irán a mejor en cuanto dé sus primeros pasos. Se trata de crecimiento, no de errores o problemas. 
En la imagen de portada, para quien no lo conozca, se trata de quien supo ver el puerto bajo la tormenta luchando para estar a una altura que él conocía, pero que los problemas raciales en su sociedad no le reconocían, Ta-Nehisi Coates. Autor por cierto de un libro del que me sirvo para dar nombre a este artículo, ‘Entre el mundo y yo’.