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Francisco I. Pérez de Pablo

Doble click

Francisco I. Pérez de Pablo


Tierras de Cebreros

02/08/2022

Algunas localidades provinciales en esta legislatura han comenzado a destacar dentro del mapa provincial habiendo elegido caminos de desarrollo buscando cierta diferenciación. Una rebeldía alentada por sus regidores a la hora de afrontar los retos de sus localidades y el porvenir de sus vecinos partiendo de la despoblación que les sigue acuciando. 
Poner nombres suele generar escozor dentro de una rivalidad muy al uso en las zonas más rurales. Arenas de San Pedro, Arévalo, Cebreros o Sotillo de la Adrada… se han encaramado en esos primeros puestos sabiendo explotar sus recursos en una carrera que debería liderar Ávila Capital. Sin embargo, como he escrito en multitud de ocasiones la Capital ni tira, ni empuja como debiera hacer una locomotora, de ahí que cada localidad haya buscado su propia propulsión hasta superar en resultados y entusiasmo –proporcionalmente a sus potencialidades– a una ciudad amurallada con todos sus títulos que la acompañan y que como el de Patrimonio está totalmente abandonado. 
Hablar de todas ellas a la vez no me lo permiten los caracteres de esta columna de ahí que estas líneas se centren en Cebreros por dos motivos. Uno su atávica coyuntura política. El otro la DOP Cebreros integrada por sus viñas y parras de hoja caduca. Tierras de Cebreros es de los segundos. La bodega ha sido ideada y construida para ser referente en la denominación de origen protegida garnacha de Cebreros, sumando un moderno concepto de enoturismo (restaurante, hotel y museo) como reclamo del Valle del Alberche para miles de potenciales clientes.
Desde el s. XVI en que se dio el boom cebrereño al ser zona de paso en el camino imperial entre Toledo y Valladolid, no había existido un momento de auge y de esplendor como ahora (lastró la emigración). A la memoria de Suarez convertida en museo se suma el empuje público y el coraje privado por la garnacha tinta y el albillo real. Con los grandes ventanales orientados hacia un sur infinito divisando montes y sierras más allá de su meseta, Lidio Nieto Jiménez (coautor del Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lenga Española, entre otras publicaciones) ha levantado en la provincia que le vio nacer un proyecto pionero y modélico rodeado por casi cincuenta hectáreas de cepas centenarias en vaso y otras nuevas en espaldera. 
Lo que pueda llegar a ser la denominación de origen no va a depender solo de esta o de otras bodegas sino de la aceptación que el cliente haga de sus caldos. El éxito estará en que los clientes se atrevan en la barra o en la mesa del bar a pedir con frecuencia una copa de garnacha –tinto o rosado– que pudiendo ser una palabra malsonante, no es una blasfemia. Es simplemente una variedad de uva, como lo es un vino de albillo real de uva blanca. Sursum Corda (Arriba los Corazones) y Panis Angelorum (Pan de los Ángeles) son los nombres de los vinos de Tierras de Cebreros criados en barricas de roble francés. Nada se ha escatimado para que la nueva bodega, sus restaurantes e instalaciones sean del agrado de quienes la visiten donde encontraran esculturas y cuadros de pintores - varios abulenses- decorando sus diversas estancias resaltando el imponente mural de más de cinco metros de Vela Zanetti plasmando el mundo viejo y el mundo moderno.
Cebreros que no deja de ser tierra de incendios como sucediera hace unas semanas y casi de manera anual cada verano, va a centrar, ahora sí, en el 'fuego' político los próximos meses hasta las elecciones de mayo. La razón es la expulsión del PSOE entre otros del alcalde que ha ganado las dos últimas legislaturas –Pedro Muñoz– y que sin duda es acreedor a los méritos que hoy reúne su localidad en ese afán de superación y de atracción de cultura e inversiones. La involución en la que ha entrado el PSOE abulense, donde todo parece estar partido, va a tener reflejo en las próximas urnas municipales en detrimento del partido de la rosa. Cebreros se convertirá, más allá de sus uvas (riqueza que sin la anunciada unidad de la UME puede dejar baldíos los esfuerzos que se han venido haciendo), en campo de pruebas de una teoría del ensayo y error–extendida a otras localidades–, ya que el regidor ha pregonado su decida voluntad de presentarse a una merecida reelección, sin saber bajo que siglas o que futuros pactos. Aceite y vino bálsamo divino, dice el refrán.