Aunque es de noche

Francisco Javier Sancho Fermín


Hay una estrella que te guía

18/12/2020

Si dejamos que la tristeza o el pesimismo nos domine, nos resulta muy difícil ver las infinitas estrellas que iluminan la noche. Forma parte de la vida de todo ser humano: hay momentos de alegría, momentos de crisis, a veces de desesperación o de angustia. Infinidad de sentimientos y estados de ánimo que nos acompañan en la existencia, y que nos ayudan a valorar lo bello, lo bueno, lo que pudiera ser fuente de felicidad.
Las noticias sobre la vacunación inminente contra la COVID 19, comienzan a despejar una situación difícil y complicada que ya lleva condicionándonos desde hace demasiados meses. Y aún, por un tiempo, tendremos que seguir conviviendo con tantos enigmas. 
Es casi seguro que en un tiempo prudencial habremos vencido la enfermedad, pero otros muchos problemas o dificultades seguirán compartiendo el camino de la vida con nosotros. Tanto las consecuencias económicas derivadas del COVID, como complejas problemáticas psicológicas y emocionales que han abierto heridas profundas, y frente a las cuales la solución no será el resultado de uno o dos pinchazos.
Al igual que la noche forma parte del transcurso de los días, las tinieblas existenciales forman parte de la vida. Posiblemente nadie está ni preparado ni concienciado lo suficientemente como para asumir la realidad que se impone. Van sucediéndose los acontecimientos y tenemos que ir aprendiendo a integrarlos y superarlos. La vida, por eso mismo, se va convirtiendo en la principal fuente de sabiduría del ser humano. El problema es como se acoge, se interpreta y se asimila todo lo vivido. No siempre tenemos los recursos psicológicos, cognitivos o emocionales que nos ayuden a posicionarnos de la manera más conveniente pera el desarrollo de nuestra vida. 
Las festividades navideñas que tenemos ya a la vuelta de la esquina, independientemente de las creencias de cada uno, pueden ofrecernos una perspectiva que ayude a vivir más positivamente. Las navidades son días que, además del sentido festivo y familiar, nos remiten a unas tradiciones llenas de gran sabiduría milenaria que no se debería, ni ignorar, ni despreciar. Sobre todo porque todo el simbolismo que encierran quieren ser una invitación a la alegría y a la esperanza.
La Nochebuena es celebrar que, aún en medio de la noche y de los fríos invernales, donde todo parece morir, hay una Luz que hace su presencia y renueva en nosotros el deseo de ser mejores, de volver a confiar en la potencialidad del ser humano, de su capacidad de sobreponerse a las tinieblas y de hacer el bien. 
La misma historia de los Reyes Magos, atraídos por la luz de una estrella, es una invitación a abrir los ojos, a estar atentos en el peregrinaje existencial de la vida, para no perder de vista la estrella “especial” que todos tenemos y que quiere guiarnos, especialmente en medio de las noches. Y ese quiere ser mi deseo para todos los lectores ante la inminente Navidad. Que a pesar de las restricciones y limitaciones, no perdamos la oportunidad de fijar la mirada en esa “estrella” que puede seguir vitalizando y llenando de sentido la existencia de cada uno. Que seamos capaces de agudizar la vista, para que el Nuevo Año cada uno sea capaz de seguir su estrella y poder alcanzar la meta.