Lo imprescindible

Juana Samanes

Crítica de cine


Mank

07/01/2021

Dirigida especialmente a cinéfilos, que conozcan al dedillo el nombre de profesionales de la época dorada de Hollywood, Mank es una biografía sobre Herman Mankiewicz, guionista de Ciudadano Kane, lo que sirve como excusa para repasar el proceso de rodaje y todos los avatares que conllevó la considerada obra maestra de Orson Welles. La película está dirigida por uno de los cineastas más aplaudidos de los últimos años, el irregular David Fincher, responsable de películas tan aplaudidas como El curioso caso de Benjamin Button, La red social o, más recientemente, Perdida. Se da la circunstancia que ha tomado como base un guion escrito por su propio padre, Jack Fincher, antes de morir en 2003.
 Se trata de una propuesta arriesgada desde el momento que está rodada en blanco y negro, tiene un metraje que supera las dos horas y resulta, en algunos momentos, algo opaca por la cantidad de detalles que aporta. 
 Gary Oldman se mete en la piel del guionista alcoholizado dándole la personalidad adecuada, mientras el relato retrata a la perfección un Hollywood donde las luces y las sombras se daban la mano, algo que ya vimos en la también excelente Trumbo, de Jay Roach (2015), donde se narraban las penalidades por las que tuvo que atravesar, por sus convicciones políticas, el famoso guionista de Vacaciones en Roma o Espartaco
 Mank resulta toda una carta de amor al cine que ensalza la figura del guionista, esos escritores en imágenes normalmente desconocidos para el espectador medio del cine, pero responsables últimos del éxito o fracaso de un filme. Recuerden, una película no es una obra maestra aunque cuente con un buen director y un estupendo reparto, es imprescindible que tenga el respaldo de una buena historia.
 Una cuidada puesta en escena, que nos traslada perfectamente a los años 40, y una fotografía magnífica, son algunos de los elementos técnicos que parecen que estarán nominados en los próximos Oscar. Sin olvidar un elenco coral que nos hace recordar figuras como la de Orson Welles, la olvidada actriz Marion Davis (encarnada de forma maravillosa por Amanda Seyfried) o el magnate de prensa William Randolph Hearst. La película puede contemplarse en la plataforma Netflix desde principios de diciembre.