El buitre de colores

Vicente García


Acabo de contemplar un lince boreal

18/11/2020

HACE solo unos días que me llegó el último cuadernillo de «El Cárabo»; aunque es una revista trimestral, me produce una inmensa alegría cada vez que la recibo. Hace ya  muchos años que soy un seguidor acérrimo de la misma.
Los atractivos dibujos a plumilla de Pierre Déom y sus textos divertidos, en clave de humor pero con un contenido científico impresionante han conseguido algo muy difícil de llevar a cabo, el hacer una revista de naturaleza que enseñe, divierta y sea apta y asequible tanto para los pequeños, jóvenes y adultos aficionados e incluso expertos en la naturaleza.
Al frente de la versión española, dos luchadores de sobra conocidos entre los naturalistas y biólogos: Benigno Varillas y Teresa Vicetto, dignos de admiración por haber logrado mantener en el mercado una publicación impresa de estas características tan singulares.
El número recién llegado trata del lince boreal. Cuando se menciona al lince, se nos viene a la memoria «el nuestro», el ibérico, pero el boreal no existe actualmente en nuestro país ni se encuentra en las grandes extensiones heladas de América del Norte o las cimas de los bosques de los Apalaches, sino muy cerca de nosotros, en Francia, en los Vosgos, en los Alpes y en el Jura...
Según cuenta «la lincesa», protagonista del cuadernillo otoñal, se trata de uno de los linces más hermosos y grandes que existen; nada menos que 18 kilos puede pesar, y tener el tamaño de un perro pastor alemán, consiguiendo llegar el macho a los 25 kg., e incluso se dice que en la Siberia profunda puede alcanzar hasta 40.
Aunque conocía la existencia de esta especie, al leer este monográfico dedicado a él, he aprendido muchas cosas que ignoraba totalmente: Cómo maneja el territorio y su incompatibilidad con otros congéneres en el mismo; cuál es su forma principal de marcar su zona de influencia y sus hábitos de caza; o la curiosa y peculiar manera de comerse sus piezas ‘rebañando’ a tope y dejando pelados sus huesos.
Extinguido desde hace un siglo del norte de España, desde El cárabo también han iniciado una campaña para pedir su reintroducción en los lugares donde existió en el pasado. 
Muchos han sido los protagonistas de estos entrañables cuadernillos que deberían tener un lugar especial en la biblioteca de cualquier amante de la naturaleza.  www.elcarabo.com  :-)