Lo social

Pilar Álvarez


Política ciudadana

24/10/2020

El ideal político de una mayoría en gran parte del mundo es la democracia, ella representa el conjunto de valores para una gran mayoría de personas. Ideal ético y político nacido en Grecia. Que dio pasó a que todos los ciudadanos libres ejercieran el derecho a discutir, y decidir, sobre los asuntos de su ciudad. Pero la democracia es mucho más, aparte de dar la soberanía al pueblo, el mismo que otorga a las personas el derecho de gobernabilidad  mediante sufragio universal. Es el nervio y corazón de una Igualdad en Educación, Libertad, así como también respeto a la Ley, y autoridad, todo esto inseparable de una tolerancia con respeto al pluralismo, sin olvidar que todo hombre será libre, porque serán perfectamente Iguales.
La democracia exige que todos miremos a la ley como obra propia de cada uno, sometiéndose a ella sin esfuerzo, sino bajo una visión muy necesaria, y a la vez justa. La ley no triunfa si no hay autoridad, una autoridad con misericordia, sin que intervenga el capricho de quien la dirige, ante las relaciones interpersonales, la conquista del éxito de la ley es el empeño decisivo para el desarrollo de cualquier sociedad. La ley se entiende como obra de todos, no como coacción.
Las personas cometemos errores, los gobernantes también, por tanto se les debe sustituir sin violencia, y sin revoluciones, amparándonos y confiando en las instituciones que permitan cambios de gobierno, sin que todo se venga abajo, la autoridad debe estar sometida a un sistema de control. Tres deben ser los sistemas de control de la autoridad, imprescindible en una democracia, la división de poderes, la limitación temporal de mandato y el peso de la opinión pública.
Toda sociedad necesita libertad y autoridad, solo los pueblos libres son capaces de progresar, pues sin libertad desaparece la iniciativa, decae la economía, y se paraliza la vida social. Al mismo tiempo, las iniciativas sociales que surgen crecen, y se consolidan, cuando el dinamismo social es encauzado por la autoridad, se puede ejercer de forma humana, o inhumana, el ejercicio de la autoridad es un aprendizaje muy difícil. Y fácilmente se puede caer en el exceso autoritario, o en el defecto permisivo, tampoco es fácil saber obedecer, requisito necesario para que la autoridad cumpla su función, esta debe hacerse comprender y aceptar, de lo contrario la protesta sustituirá al diálogo, la fuerza a las razones, y las medidas de presión a la negociación.
La autoridad se ejerce sobre personas libres, ya que la libertad es de máximo rango, si se corrompe hace un gravísimo daño, por lo tanto no hay más dignidad que ejercer la autoridad con justicia, y  esta debe someterse a la ley. Una segunda función de la autoridad es promulgar leyes y sancionar su incumplimiento, esto plantea un problema previo, cuya resolución ocupa a la filosofía política desde hace muchos siglos ¿Quién debe mandar? Quizás la respuesta más acertada, y también la más incorrecta, sea los mejores.
No está claro quiénes son los mejores, pero lo que sí está claro que han de cumplir varias condiciones. Someter su autoridad a la ley, limitar la duración de su mandato, respetar una división de poderes que sirva de contrapeso, poseer cierta excelencia técnica, humana, ética y política... La ley no debe existir para privilegio de un grupo concreto, sino para el bien de toda una sociedad, es la condición de posibilidad de la vida social. Si la violencia es la fuerza, y el poder sin medida, la ley es la medida que limita la fuerza y el poder.  



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