DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


La centralidad

17/07/2020

Es mas que un espacio, es una actitud lo que Alfonso Fernández Mañueco reclama para su partido en España. Nada nuevo, pero tras la jornada electoral en Galicia y el País Vasco el mensaje cobró una dimensión incontestable.
El presidente de la Junta y del PP en Castilla y León reiteró su advertencia a Pablo Casado, el jefe nacional de su partido: Por ahí no, por el centro. «En Galicia gana la centralidad», el líder gallego es ejemplar haciendo «bien las cosas», y en el País Vasco, donde los populares se llevaron un buen batacazo, es necesario «recuperar el voto centrado». Son los mensajes de Mañueco a pie de escrutinio. No se puede decir más con menos palabras y el tono suave empleado no esconde la más acerada crítica y la descalificación sin paliativos. Mañueco no ha ocultado en los últimos meses que su espejo es Feijóo y no Casado. Hasta el extremo de aconsejar al palentino que imite al gallego y que no siga por la senda de mimetizarse en Vox, porque nunca conseguirá los votos de los más montaraces y corre el riesgo de disminuir su capital político en «la centralidad», el único espacio que otorga y quita gobiernos en España. No parece arriesgada la opinión de quien piensa que a partir del verano veremos ese giro a la «centralidad», viaje que ha de hacerse con decisión no exenta de sutiliza. El recorrido debe de ser percibió por la sociedad como entrada en la madurez y no como claudicación intelectual y renuncia a los principios, traición moral. Cualquier signo de doblez envalentonará a los críticos, dispuestos a apostar por el ganador contrastado en las urnas y no por una copia con sombras de impostura. Seguramente el primer paso de Casado para este viaje haya de ser desmarcarse de malas compañías.
Y mala compañía para el PP parece haber sido también la unión con Ciudadanos. Los naranjas ya no aportan «centralidad». Los españoles de este espacio político seguirán castigando a los de Rivera -siguen sus clones, los mismos/as- porque en sus votos estuvo frustrar la presencia de Pablo Iglesias en el Gobierno. Los ciudadanos no olvidan y perciben el engaño de las palabras oportunistas.