El buitre de colores

Vicente García


Quien posee un huerto, tiene un tesoro

14/10/2020

Este mes está considerado como el ideal para recoger la cosecha más llamativa y colorida de los huertos, aunque en algunos lugares más precoces y también con temperaturas más frías también significa el fin de un año que a pesar de la sequía ha dado sus tradicionales frutos .
Los que por suerte, bien por tener un pequeño huerto o por estar en contacto con gente amable y generosa tienen la posibilidad de saborear, de vez en cuando las delicias naturales de la huerta, han podido  comprobar cómo el sabor, la textura y el color de los productos cercanos y orgánicos son incomparables con los que nos ofrece una agricultura masiva y forzada para producir mucho en poco tiempo. Y es que las masificaciones no nos buenas para nada.
Uno de los ejemplos más claros que he notado es con las manzanas. Las producidas en un huerto tradicional, y ecológico, libre de pesticidas te pueden durar una vez recogidas y guardadas convenientemente unos cuantos meses fuera de la nevera; las «convencionales» producidas en cultivo intensivo, en ocasiones sólo unos días. Y claro, el sabor de una manzana  madurada en el árbol con fruto macizo y compacto y su fina piel que puedes comer con un ligero lavado, no tiene comparación con «las otras» cuya envoltura puede acumular pesticidas y fungicidas acumulados que por mucho que la laves ahí se quedarán.
Muchos ciudadanos saben esto y apuestan por la agricultura tradicional y la compra de cercanía y de temporada. Ávila posee multitud de opciones para poder comer sano y sabroso también en productos vegetales. Aprovechemos la oportunidad.
De todas las formas hay que admitir que lo biológico es generalmente más caro que lo tratado «químicamente» y alimentado «de forma artificial», ya que la producción ecológica suele ser mucho más sana pero menos abundante, y además es difícil comprobar si realmente uno de estos alimentos son biológicos o nos están vendiendo algo que creemos sano, con algún regalito de fumigación «no declarado».
Si las manzanas son un ejemplo, tal vez los tomates sean el más claro. El sabor de un tomate «campesino» comparado con uno industrial que ni sabe a tomate ni a nada, es un claro exponente de las delicias que la madre tierra puede ofrecernos.
Apoyemos por tanto nuestra agricultura cercana, poco contaminante y si es posible producida en nuestra provincia.  :-)