Quince barrios

Juan Ruiz-Aýucar


Santa Teresa y el otoño profundo

14/10/2020

Transcurridas tres semanas del final de un verano más caluroso de lo habitual en nuestra provincia, nos encontramos a las puertas del otoño profundo que discurre a mediados de la nueva estación para marcar el inicio en Ávila de la siguiente temporada socio-económica, que se establece sin regla escrita cuando finaliza la festividad de nuestra patrona Santa Teresa, mañana sin ir más lejos. No obstante, el hecho de cumplirse cincuenta años de ser declarada esta gran mujer primera Doctora de la Iglesia por decreto del papa Pablo VI, que llevó a cientos de abulenses de peregrinación hasta el Vaticano para asistir el domingo 27 de septiembre a la solemne ceremonia de proclamación, ha hecho de este último trimestre de 2020 un contenedor cultural variado de gran interés, donde destacan los cuatro conciertos del III Festival Internacional de Órgano, dos de los cuales se celebrarán en la iglesia de la Santa el próximo diciembre. Será un buen momento para disfrutar del órgano de Cavallé-Coll, que este año ha cumplido 120 años de su existencia a los pies del templo, invadido en momentos especiales con armónicos y solemnes sonidos hasta la capilla mayor.
Hasta la llegada de ese momento musical de diciembre, no tan lejano como pueda parecer, el otoño se irá haciendo más profundo y oscuro a partir del próximo domingo 25 de octubre, que será cuando se produzca el cambio de horario a las 3 de la madrugada, con pérdida repentina diaria de una hora de luz solar al atardecer; y ocurrirá cuando más escasos andamos de su energía, hasta el punto de ver ponerse el sol en esa jornada sobre las seis y veinte de la tarde. Una luz natural que se irá desvaneciendo en el horizonte de forma lenta pero progresiva hasta que los primeros días de diciembre la puesta de sol llegue poco antes de las seis de la tarde. Todo en aras de un supuesto ahorro de energía adoptado en casi toda Europa en 1974 para hacer coincidir el horario laboral con las horas de sol; ahorro que sigue siendo puesto en duda por buena parte de las fuerzas sociales, sobre todo en España, donde las jornadas de trabajo suelen alargarse mucho.  
Toda esa nueva situación plenamente otoñal, con temperaturas en progresivo descenso, nos obligan a que lancemos nuestra mirada hacia atrás en el tiempo para recordar que si bien en Ávila casi alcanzamos los 36ºC en varias ocasiones de julio y agosto últimos, al menos no tuvimos que pasar los agobios térmicos estivales propios de lugares de nuestra tierra, como son los bellos pueblos del Valle del Tiétar. Y es que se trata del único territorio de Castilla y León que se extiende por la meseta sur, una vez salvado el fuerte desnivel que desciende por la sierra de Gredos, enorme parapeto siempre alerta protegiendo de los vientos del norte. Fue allí, en el extremo occidental del valle, donde Candeleda alcanzó el pasado 6 de agosto la tercera temperatura más alta de España, con 42ºC, apenas unas décimas por detrás de Montoro (Córdoba),y de Navalmoral de la Mata (Cáceres).
Tanto al norte como al sur de la sierra abulense por excelencia son muchas las localidades que todavía esperan la llegada de sus festejos patronales hasta fin de año, aunque las circunstancias obliguen a la mesura en las celebraciones y en la mayoría de los casos se reduzcan a la misa mayor con algún acto menor. El primer caso lo encontramos hoy mismo en El Arenal, donde tienen por patrón al Santo Cristo de la Expiración, y seguirán mañana honrando a Santa Teresa, junto con Ávila, los vecinos de Velayos, Narros del Puerto, Ojos Albos, Martínez y Valdecasa. No tardarán en llegar antes de finalizar octubre, Arenas de San Pedro por San Pedro de Alcántara, Muñogalindo por San Lucas y, de nuevo, Ávila por sus santos mártires Vicente, Sabina y Cristeta. Pero son otros muchos los pueblos abulenses que seguirán recordando a sus patrones de otoño, en número que supera la treintena entre los meses de noviembre y diciembre.