Sostiene Pereira

Julio Collado


Ávila e Irlanda

05/04/2021

Sostiene Pereira que, mientras en Ávila el tiempo sigue detenido y los cierres comerciales no paran, en el mundo, lo muy pequeño y lo muy grande están poniendo en solfa la fragilidad humana. El virus no se rinde y la exageración productivista que invade la globalización paraliza el comercio en el canal de Suez mediante un monstruo en forma de gran barco mercante. ¿Qué tiene que pasar para que el modo de vivir, de consumir y de producir cambie de una vez por todas? Mientras estas cosas ocurren, algunos políticos se dedican a cambiar de chaqueta o a ponerse de lado, absteniéndose, como ha ocurrido en las Cortes de Castilla y León en la Moción de Censura. O   aplican el “rodillo”, como el Gobierno municipal, a la hora de aprobar los Presupuestos municipales ninguneando a la Oposición. ¿Llegará a estas tierras alguna vez un cambio de rumbo político, económico y social que ilusione al personal? Mientras, la tristeza está instalándose entre los jóvenes y menos jóvenes al ver cómo nada cambia y la ciudad y la provincia están cada día más agónicas.
Ante este panorama, el comportamiento entusiasta de algunos abulenses emigrados le hacen seguir creyendo en un futuro mejor. Aunque la anécdota de Teresa de Ávila respecto a sacudirse la sandalia al salir de Ávila para no llevarse consigo la abulia abulense y el sarpullido que originaba su heterodoxia monjil, le haga ser, al mismo tiempo, un tanto pesimista. Uno de esos abulenses ilusionados con Ávila es José Antonio Sierra Lumbreras, que lleva infatigablemente trabajando para que esta tierra se abra a nuevas culturas; en su caso, a la cultura irlandesa que tan bien conoce y que tanto parecido guarda con esta ciudad. Conocimiento y trayectoria internacional no le faltan. Residente en Francia, Reino Unido y en Irlanda donde vivió 34 años, fue profesor de español y fundó el Centro Español de Documentación y el Instituto Cultural Español, actual Instituto Cervantes, del que fue durante años su Director. El ha sido y sigue siéndolo, ferviente defensor del conocimiento de una de las grandes escritoras irlandesas, enamorada de Ávila y gran admiradora  de santa Teresa: Kate O’Brien. 
Con ese afán, propuso al Ayuntamiento, allá por el año 2011, que se diera el nombre de la autora irlandesa a una calle. Desde entonces, el pequeño trayecto que discurre entre la Estación de trenes y la calle Brunete lleva su nombre. Mala ubicación, por cierto, entre Cuartel de la Montaña y Brunete, para una escritora que se pronunció contra los golpistas que provocaron la Guerra Civil y a la que Franco prohibió volver a España hasta 1957. En Ávila, vivió en el Hotel Jardín entre 1961 y 1963. Lástima que hoy sea una calle sin vecinos y con parcelas abandonadas. ¿Quién se ha detenido a mirar los pequeños letreros que la anuncian y quién sabe de ella? Por la inauguración, el grupo de música celta Lurna na Lubre dio un concierto homenaje a Kate O´Brien en Lienzo Norte de Ávila. Por entonces, José Antonio impulsó el Círculo Cultural K. O’Brien de Ávila cuyo fin era y es “  Promover los intercambios culturales y educativos de la capital y provincia de Ávila con Irlanda y comunidades irlandesas de otros países”. Las últimas propuestas que ha hecho a las autoridades abulenses han sido el alumbrado en verde de las Cuatro Postes el día de San Patricio,  un Festival Internacional Cultural Kate O’Obrien de Ávila y el Premio Literario Kate O’Brien, patrocinado por el propio José Antonio como acaba de hacer en Málaga donde reside actualmente. A ver si  no caen en saco roto estas loables iniciativas y, una vez superado este paréntesis pandémico, se realizan. La vida cultural de Ávila así como su turismo y el posible intercambio del aprendizaje del español y el inglés saldrán ganando. Y así, un abulense, emigrado pero nunca ajeno a lo abulense, puede ser profeta en su tierra. 
Para ir abriendo boca en ese conocimiento abulenseirlandés, Pereira ha vuelto leer el muy recomendable ensayo Teresa de Ávila de Kate O’Brien, escrito en 1951. Para sentir cerca el espíritu que envuelve este retrato personalísimo de La Santa, ha subido hasta la calle de la escritora y ha leído allí, estas premonitorias palabras de la Introducción:”Escribo sobre Teresa de Ávila por propia elección, que es apasionada, arbitraria y personal. Nadie tiene por qué estar de acuerdo con nada de lo que diga; pero tampoco debe sentirse herido por ello. Soy libre de escribir  libremente sobre una gran mujer. Pero no me propongo escribir acerca de la santa canonizada. Lo que pretendo es examinar a Teresa no mediante las reglas de la canonización sino por lo que – santa o no   fue ella misma: una mujer genial”.