La mirada escrita

M. Rafael Sánchez


Un bien cultural y espiritual olvidado

29/03/2021

En la web del Ayuntamiento de Ávila puede leerse, acerca del Centro de Interpretación de la Mística, que es un «Centro único en Europa, que pretende introducir a los visitantes en el fenómeno místico. Se ofrece como un compendio de la mística universal y como una obra de arte de rasgos místicos». Breve y certera definición de este singular espacio situado extramuros, junto a la Puerta de la Santa. Nació bajo el paraguas institucional de la Fundación Municipal de Estudios Místicos y era parte de un extenso proyecto que incluía los congresos  anuales organizados por el Centro Internacional de Estudios Místicos y también valiosas publicaciones y el Centro de Documentación. Todas estas iniciativas fueron el fruto del entusiasmo de varias personas que pusieron su compromiso, ideas y trabajo para que se hiciera realidad todos estos alientos. 
El legado vivo que aún pervivía era el excepcional y casi desconocido Centro de Interpretación de la Mística, al que he visitado unas cuantas veces. Es por ello que he podido ser testigo de su abandono y deterioro progresivos. En sus inicios, todos los elementos funcionaban y los visitantes, aunque nunca hayan sido numerosos, podían vivir plenamente toda la experiencia propuesta. Con el tiempo, dejaron de funcionar el ascensor y las pantallas de la sala 4 y se deterioraron algunos elementos expositivos sin que ninguno de ellos se llegara a reparar. Y los visitantes, cada vez eran menos. Y si alguien está interesado y quiere saber del Centro por internet, la información es pobrísima y apenas existente. Si la busca en los lugares de información para los visitantes de la ciudad o en los carteles turísticos… pues pueden ustedes mismos comprobar la respuesta. Y ¿cuántos abulenses saben de su existencia y lo han visitado?
Se hizo una inversión inicial y, ante la falta de una dotación económica específica para su mantenimiento, se ha llegado a la situación actual. Y con la pandemia, se le echó el cierre sin que sepamos a día de hoy su futuro. En el anuario de Estudios Místicos correspondiente a 2005 –año de su inauguración–, podemos leer un intenso artículo escrito por el monje cisterciense Francisco R. de Pascual, artículo que constituye la mejor guía para conocer y visitar el Centro. En él escribe que «Estamos ante un espacio para experimentar y sentir, para adentrarse en uno mismo mediante un paso sereno y firme; probablemente ante una experiencia «urbana» de un recorrido místico que raya lo excepcional y merece ser cuidado con mimo y dado a conocer con entusiasmo». 
Somos muchos los abulenses y foráneos a los que nos gustaría que este Centro se reabriera. Pero con dignidad –reparándose todo lo deteriorado– y seguridad de futuro –con una dotación económica y de personal específicas. Y acompañado de una verdadera apuesta que lo convierta, tal como deseaba Francisco R. de Pascual en el artículo antes mencionado, en un producto turístico y en un centro de proyección artística y cultural «relacionada con la potencia intelectual y estética que se desprende de los contenidos y las formas de presentación del Centro». Valores educativos, espirituales, culturales o artísticos los tiene de sobra.