Los lunes de Domingo

Domingo del Prado


La «Emoción» de Censura

29/03/2021

Hoy voy a repartir leña
y a dar caña como nunca
a los pesados políticos
que por la Hispania pululan.
Mientras suben los contagios
y no llegan las vacunas,
siguen nuestros mandamases
con dislates y disputas
que al pueblo no nos importan,
que otra cosa nos preocupa:
El paro que se dis-para,
el Covid, que no se cura,
las empresas con los ERTES,
—no sé si quedará alguna—, 
la hostelería rompe-platos,
la economía… que se hunda,
y el lobo que nos devora
nuestra cabaña cabruna.

Mientras tanto, los políticos,
enfrascados en sus luchas,
olvidándose del pueblo
que los eligió en las urnas:
En Castiella y en Llión
también arman grande bulla,
pues presenta Don Tudanca
una «Emoción de censura»,
que emocionante sí ha sido,
porque aquí ha sido única,
y el final del terremoto
que ha poco sacudió Murcia, 
y que hizo temblar a todos,
los de diestras y de zurdas.
A pesar de que la imagen
y la idea fueran muy chungas,
pues no le salían las cuentas,
aunque hiciera varias sumas,
el bueno de Don Tudanca,
muy tozudo, no recula,
y sigue para adelante
su «emocionante» censura.
Y en llegando el otro lunes
sin presentar la renuncia,
votaron a mano alzada,
aunque no todos a una,
los nuestros procuradores
—o sea, los que procuran
continuar en sus poltronas,
sin que el tiempo se consuma.

Justifica el buen Tudanca
decisión tan oportuna,
que en mitad de la pandemia
hiciera tan gran locura

— Voy a «apañar» el sillón
para presidir la Junta,
que ya es hora de que cambie,
que está podrida y corrupta.
Que ha «okupado» mi sillón,
que bien me gané en las urnas,
y la casa, que era mía,
este peligroso «okupa»,
y con este en la poltrona
me pongo de mala uva…
¡De aquí no lo levantamos
ni aunque traigan una grúa!
Y sigue: — Esta «Utono mía»
es «Utono mía», no suya,
pero está muy descuidada,
ni se cambia, ni se ducha,
y esto ya huele que apesta,
a ver quién esto perfuma,
que las bragas de Castiella
están ya bastantes sucias,
y de Llión, los calzones
huelen tan mal, que ya atufan. 
A Castiella y a Llión
hay que cambiarle la muda,
que con ella lleva ya
más de seis legislaturas…

Entretanto, Don Mañueco,
no pierde la compostura:

— ¡A mí plim! ¿Yo cataplúm?
O, dicho de forma culta:
— «Por ahí me las den todas»,
«bromitas a mí, las justas».
Y es verdad, que el otro lunes
la tal «emoción» se frustra,
y quédase con las ganas
de presidir nuestra «Junta
de CyL» el señor Tudanca,
el portavoz de la zurda
—o séase, de la izquierda,
lo aclaro, por si aún hay dudas—.
Resumo, pa que lo entiendan:
la «Emoción» no se consuma.
Pero, a pesar del fracaso,
Tudanca no se derrumba,
sigue dale que te pego, 
prosigue dando la murga…
Mas Don Mañueco, tan pancho,
con su labor continúa,
aunque siga la tormenta
y caigan chuzos de punta.

Y el Presidente, por fin
canta alegre: —¡Aleluya!
De Presi sigo, vivito
y coleando, en la Junta,
con el «Ciudadano» Igea
en amorosa coyunda.

Y así, hablose de Castiella
y Llión en las alturas,
en las cadenas privadas,
y en las otras que son públicas.
¡Por fin, nuestra Utonomía
suena, resuena y retumba!
Mientras, al pueblo, inocente,
tó lo malo se le ajunta…


¡Hasta dentro de dos lunes,
si permite la censura!