LA COLUMNA

Aurelio Martín

Periodista


¿Reconstrucción?

01/06/2020

Que muchos representantes políticos, tanto del Gobierno como de la oposición, principalmente concentrados en los lados más radicales del sistema político, no están a la altura de lo que demanda la ciudadanía es tan evidente como que se puede ver en directo a través de la retransmisiones desde las sesiones del Congreso. No hace falta, aunque se agradece, después de una actuación poco acertada, que pida disculpas y haga un llamamiento en este sentido el presidente de la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica tras el coronavirus del Congreso, Patxi López, quien entiende con sentido común que los miembros de este grupo deben tener voluntad política para proponer, acordar y entender lo que espera la sociedad de ellos, que no es estar en el constante y tú más. 
Ya se había vivido una sesión de control al Gobierno tensa, el día anterior, donde la portavoz del Grupo Popular, Cayetana Álvarez de Toledo, tildó de terrorista al padre del vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, quien, al día siguiente, ya en la comisión, acusó a Vox de estar más cerca de querer dar un golpe de Estado que de proteger la democracia española. Todo después de una inoportuna decisión del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, en cuanto a ceses de altos mandos de la Guardia Civil.
La sociedad está lejos de estos extremos, una gran parte del electoradolo ha demostrado inclinando su voto a partidos que se han considerado de centro, con trazas a la izquierda o a la derecha. Es decir, hay una mayoría de diputados que deberían poner orden en las cosas y ser ellos los primeros en tratar de evitar estos enfrentamientos que de las redes sociales pasan a calar en la gente y conllevan a una tensión de peligroso ascenso entre los españoles. «Si no, es que (los políticos) no servimos para nada», subrayó Patxi López parafraseando a muchas personas que opinan lo mismo. Esto es grave. Si en una democracia se pierde la fe en la política, ya pendiente de un hilo, todo se puede derivar a situaciones muy poco deseadas, principalmente con el triunfo del populismo y creando una masa facil de conducir frente a electores críticos y reflexivos. 
Si todo esto lo unimos a que se mantiene la pandemia que tantas muertes y tratamientos sanitarios ha traído a este país, como al mundo en general, haciendo crecer el déficit hasta el 9,5 por ciento, con una deuda pública que alcanzará su máximo en más de un siglo, y miles de familias en circunstancias muy difíciles, el momento no puede ser más apropiado para demostrar para qué sirve la política. En otros momentos quizá se podría estar hablando de un Gobierno de concentración. No es sencilla la figura cuando ejerce ya un Ejecutivo en la actualidad, de coalición y en minoría, pero que va a estar al albur de presiones de grupos, que hemos visto que condicionan la actividad parlamentaria, crean divisiones internas y enrarecen la situación. Pero hay que buscar la senda de la reconstrucción, sin dilación, y con ella el enfriamiento de la tensión, que bastantes problemas se padecen, ahora redoblados.