En corto y por derecho

Chema Sánchez


Riofrío, un pueblo ejemplar

20/02/2021

Casi un año después de que, como cantara Michael Stipe, llegara el fin del mundo tal y como lo conocíamos, vamos a contar algo positivo que ha traído la pandemia. Hemos disfrutado más de lo cercano, hemos degustado la compañía más próxima... También ha habido algún que otro disgusto, no lo vamos a negar. Pero, si les parece nos centraremos en lo primero, que uno ya se cansa hasta de su propio lamento: Riofrío es un pueblo cuyo nombre, si sales de la provincia, todo el mundo asocia al municipio segoviano que se encuentra en el segoviano Real Sitio de San Ildefonso -sí, qué le vamos a hacer-, pero que en Ávila mucha gente conoce. Con unos paisajes únicos y una amplia diversidad medioambiental.

Riofrío, 65 kilómetros cuadrados de belleza, se sitúa a apenas un cuarto de hora de la capital amurallada y muchos paisanos capitalinos lo han visitado, a partir del cierre perimetral impuesto en los últimos tiempos, por lo mucho que ofrece. Y más que podría aportar. Semana tras semana, o mejor dicho, fin de semana tras fin de semana, parajes que bordean o cruzan su río mayor, la balsa, o -en sus alrededores- la olla del toro (esas impresionantes y coquetas cataratas, no las únicas en su entorno, que dejan boquiabiertos)... sorprenden a los «forasteros» -como gusta decir allí-. Son muchos últimamente, y se suman a esas reparadoras caminatas que los escasos vecinos locales que van quedando dan en un recorrido acondicionado, que han venido a denominar el «camino de la salud».

Verán: en casi todas las capitales de Castilla y León se ha propiciado el crecimiento de los alfoces, esos municipios del entorno de las grandes ciudades, catalogación en la que perfectamente podría entrar Riofrío de Ávila, situada a apenas 17 kilómetros del parque del Soto. Esta misma semana se anunciaba, tras la visita a nuestra ciudad de un tipo cabal como es el consejero de la Presidencia de la Junta, Ángel Ibáñez, que 1,8 de los 5,8 millones de fondos extraordinarios del Pacto para la Recuperación se dirigirán a los municipios de menos de mil habitantes. No tocarán a mucho, ciertamente, 7.860 euros si hacemos la media. Menos da una piedra (hablando de piedras, visiten la Piedra Redonda, en Riofrío), pero, bienvenidos sean estos recursos, que ojalá sean la primera aportación de muchas para trabajar duro por la pervivencia del medio rural. Lo debemos reivindicar, lo creo de veras. Más aún en un contexto en el que el futuro no parece que vaya a ser especialmente boyante, con una deuda desbocada que deberemos afrontar nosotros y nuestros hijos. El futuro se tiñe de negro… salvo que empecemos a cambiarlo.

Las tecnologías, unas buenas comunicaciones por carretera, las nuevas profesiones vinculadas a internet… todo eso puede abrir horizontes a municipios como Riofrío, que están languideciendo. Hace falta que no estemos como hace tres décadas. Si pequeños núcleos tuvieran medios, más de uno se plantearía instalarse ellos. Se reactivarían. Ofrecen mucho más de lo que reciben. Sin duda. Por ello, hay que propiciar soluciones, poner postes, llevar en 2021 internet a máxima velocidad, catorce años después de que se dijera que estaría todo el territorio vertebrado. Y que esa frase manida del político en campaña, que dice que habrá las mismas oportunidades en un pueblo -al menos en lo que a proyectos vitales se refiere- que las que tienen quienes residen en la ciudad, se convierta en realidad. ¡Ya está bien! Saldríamos ganando. Todos. Sería un primer paso para demostrar que las utopías están para cumplirlas. Ya me entienden.