Sostiene Pereira

Julio Collado


A los Reyes Magos (con retraso)

11/01/2021

Ancianas Majestades:
Antes de nada, perdonad mi retraso al escribiros. Ya sabéis que andamos un poco desquiciados por mor de un virus traicionero que ha sorprendido a todos y sospecho que a vosotros también. El caso es que la vida, por aquí, camina arruinada y veo que vosotros, por dar ejemplo y por precaución, habéis paralizado las Cabalgatas aunque algún Alcalde se ha puesto cabezón. La verdad es que, al ver vuestras caras otros años, sospeché, que os resultaban un tanto pesadas. Y que las hacíais para que las niñas y los niños no  se sintieran defraudados después de las grandes ilusiones alimentadas por las familias, los grandes almacenes y los Ayuntamientos. Quizás, unos y otros quieran lavar un poco su mala conciencia por el poco tiempo y atención que les dedican durante el resto del año. No recuerdo la última vez que os escribí con la ilusión intacta de recibir mis peticiones. Debió ser hace muchos años y vosotros también erais muy pobres porque sólo me dejabais, sobre el alféizar de la ventana, un trozo de turrón, una mandarina y una “perra gorda”.  Este año, aunque tarde, me he animado a escribiros para engañar  a estos días tristes de pandemia.
En primer lugar, os quiero recordar que, el próximo año, cuando el virus esté controlado gracias a la responsabilidad ciudadana y a la vacuna que la ciencia ha sido capaz de fabricar en tiempo récord, debéis venir en compañía de algunas Reinas Magas para dar a las mujeres el protagonismo que merecen. Con el confinamiento, ha aumentado mucho la violencia machista. Como sé que valoráis el papel de la educación, ayudad a que la nueva Ley educativa tenga éxito en su apuesta por la educación ciudadana en la igualdad y en el respeto. He vuelto a leer el relato de vuestra visita al Portal y compruebo que sólo regalasteis al Niño, oro, incienso y mirra. Debéis volver a aquellos orígenes para que las niñas y los niños actuales no se pierdan con tanto juguete y para que aprendan a aburrirse. Ante el invasor hábito consumista, que está arruinando la Tierra y los Mares, poned coto a tanta inflación de loterías, actos benéficos, ONG’S y programas televisivos de cocina mientras las “colas del hambre” crecen. 
Sé que os gustaría arreglar un poco la sociedad en la que vivís (¡vaya lío interminable en Palestina, Siria e Israel, y sus desterrados!) y ésta desde la que os escribo. Por eso, voy a enumerar algunas peticiones para que, desde la distancia y a través de vuestras Embajadas, nos echéis una mano: mandad una bella jaula de grillos para meter a los líderes políticos y que no salgan hasta que acuerden lo fundamental; dictad un destierro forzoso y un confinamiento a la corrupción, la casta, la xenofobia, la guerra, el hambre, la pandemia y el miedo; traed la hospitalidad, la justicia y la compasión; obligad a los diferentes Gobiernos a mejorar los Servicios Públicos, tan esenciales como la pandemia vírica ha mostrado.
Mirad que las ciudades sean de los peatones y no de las terrazas, los patinetes y los coches para que, sin peligros, los niños puedan jugar y pasear los ancianos, y que la maldita “distancia física” no imponga su ley; que los parques infantiles y los patios escolares, anulados los unos y parcelados los otros,  se remocen cada curso para que los niños aprendan a amar la belleza cuando este tóxico aire actual pase. Decid a los gerifaltes de NISSAN que no nos roben la poca esperanza industrial que nos queda y al Ayuntamiento que llegue el agua más bebible a los grifos y que la piscina del Sur no se retrase más. Os pido que afeéis el abuso de las expresiones “pobreza energética”, “pobreza infantil” y “solución habitacional”; es más honesto decir, sin eufemismos, pobres y sin hogar. Debéis convencer al personal de lo urgente que es el cambiar el modo de producir y de consumir para combatir el cambio climático. Libradnos también de las plagas modernas del optimismo bobalicón, “hay que ser positivo”; de los infinitos libros de autoayuda y del pesimismo catastrófico que exhiben “sin complejos” los políticos de la caverna. 
No sé si algún día os llegará la jubilación. Mientras tanto, acordaos de los muchos jubilados abulenses con pensión mínima y, si no podéis subirles la pensión, evitadles las enfermedades para que no la gasten en medicamentos. Espero que el próximo año podáis venir sin contratiempos y que la vacuna, que ya os habréis puesto por vuestra avanzada edad, obre el milagro de parar el virus y el miedo que la acompaña. En fin, cuidad vuestra reputación y el contagio porque la Monarquía anda por estos pagos en los “papeles”. 
Con los mejores deseos de un republicano. Firmado: Pereira.