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Darío Juárez Calvo


La Malagueta, oxigenado modelo de miras largoplacistas

22/11/2020

La Diputación de Málaga aprobó el pasado miércoles el pliego para la concesión de la plaza de toros de La Malagueta. Un documento necesariamente pionero y ejemplar, por haber sido adaptado a la cruda realidad por la que atraviesa la fiesta de los toros, con el añadido de la incidencia del Covid 19 y su consiguiente repercusión en la vejación de los derechos fundamentales de muchos profesionales, obligados a ponerse en pie de guerra frente a la estigmatización y marginación ideológica del gobierno central en plena pandemia. 
El futuro concesionario de la plaza no tendrá que abonar ningún canon a la Junta de Andalucía ni al gobierno local; sin duda algo novedoso, coherente y ejemplarizante para con el delicado momento que padece el sector. Por su parte, también contempla descuentos para los abonados y una rebaja sustancial en el precio de las entradas, con las que se recupera su distribución en los diferentes municipios de la provincia. La empresa adjudicataria del coso malagueño tendrá que organizar nueve festejos mayores cada temporada; una primera parte comprendida en las fechas de Semana Santa, con una corrida de toros a celebrar el Sábado Santo o Domingo de Resurrección, y una segunda en la Feria de Agosto compuesta por seis corridas de a pie -una picassiana y una de carácter torista, entre ellas-, una novillada picada y un festejo de rejones.
A todo eso hay que añadir el apoyo incondicional de la diputación provincial a la Escuela Taurina de Málaga, presupuestando en el pliego la cesión de 40 vacas, 20 erales y la creación de un certamen internacional de escuelas en las fechas cercanas a la feria estival de agosto. Noticias realmente necesarias y recibidas como oxígeno de indudable ejemplo de miras largoplacistas para la supervivencia de la fiesta de los toros y un acicate que debiera servir para tomar pasos similares en el resto de ferias de primera, como en el de muchas capitales de provincia en las que siguen existiendo pliegos desfasados -como el de la plaza de Ávila-, residuales y en ciertos casos con el único propósito de hacer caja, menospreciando o haciendo caso omiso al fomento de la Fiesta.
El nuevo pliego trasciende también con una reacción de carácter político, al haber sido el propio gobierno diputacional de Málaga quien estudiase e impulsara esta iniciativa con carácter cultural y turístico, para posteriormente ser aprobado en sede parlamentaria. Un gesto que parece no ser un brindis al sol como el que han hecho en reiteradas ocasiones ciertos partidos que decían defender la fiesta de los toros en varias comunidades, cuando verdaderamente no era así y callaban por el qué dirán cuando venían mal dadas o por su temor mayúsculo traducido en la posible pérdida de votos. Ni que decir tiene que a muchas de sus señorías no se las ha dejado de ver por los callejones de las plazas haciendo pseudoapología de los toros, pese a que la línea editorial de sus partidos se haya desnaturalizado de tal manera que su desaparición definitiva les pasaría delante de sus ojos completamente desapercibida y sin ningún ánimo de reacción soslayable. Es decir, lo que hasta ahora, a las pruebas nos venimos remitiendo.