CARTA DEL DIRECTOR

Pablo Serrano


Otra semana decisiva con planes a la vista

21/06/2020

Coincidiendo con el final del estado de alarma, permitiéndose este domingo el libre movimiento de ciudadanos entre comunidades autónomas, nos adentramos en una semana importante para el futuro de Ávila, más si cabe, después de la sacudida que la crisis sanitaria ha provocado en las estructuras económicas.
Reconducida la situación sanitaria hasta una tensa calma por los posibles rebrotes, con medidas restrictivas en todo el país aún vigentes ‘sine die’ y con una necesaria responsabilidad individual de cada persona para seguir controlando la situación, es hora de que las bases dañadas por el revolcón sanitario se empiecen a reconstruir, quizás uno de los términos más acuñados tras la lucha contra ese enemigo invisible a los ojos de los ciudadanos. 
Idólatra del consenso, del pacto y la cordura en estos tiempos locos, la reconstrucción será proporcionalmente más rápida, y sobre todo sólida, cuanta más conformidad exista entre las partes sobre las que recae el trabajo de recomponer las estructuras. Por contra, la ecuación será diametralmente opuesta si la crispación, la confrontación, las desavenencias y la ausencia de diálogo se convierte en los instrumentos con los que trabajar. A la clase política se le llena la boca de la necesidad de pactos y de acuerdos, pero muy pocos son los que llegan a buen término. Sin embargo, en estos tiempos más que nunca se percibe en el ambiente más obligación de acuerdos que nunca, quizás porque en la conciencia individual existe el convencimiento de esta necesidad, incluso se plantean posibilidades desorbitadas en otro tiempo. Europa insistía este viernes en la posibilidad de un acuerdo en el mes de julio para el reparto del fondo de recuperación, y los medios nacionales recogen gestos y movimientos que apuran pactos de mínimos entre contrarios para sacar adelante el país. La comunidad de Castilla y León, por su parte, ha dado con el acuerdo para la recuperación liderado por Alfonso Fernández Mañueco un paso adelante reivindicándose como ejemplo de diálogo.
Con ese ambiente y la necesidad de concurrencia nos adentramos en una semana, como decía al principio, decisiva para los intereses del Ávila del futuro. Este lunes se vuelve a reunir el grupo de trabajo para avanzar en el Programa Territorial de Fomento. En sí mismo, ya es una buena noticia que se pusieran las bases en enero, se profundizara en febrero, y aunque la reunión prevista para marzo no se pudiera celebrar porque la prioridad en esos momentos era otra, el primer día hábil tras decaer el estado de alarma se retoma de forma presencial y con la voluntad de que en un mes se pueda firmar y esta provincia cuente, por fin, con el añorado Plan Ávila. Este término quizás nos haga recordar tiempos pasados y no especialmente productivos con muchas promesas incumplidas, pero lo cierto es que será una estrategia para reactivar el tejido industrial, económico y laboral de la provincia. No sólo eso, sino que en este tiempo se ha producido un revuelo en la Consejería con la dimisión de Germán Barrios, que dejó en el aire el proyecto que el abulense había liderado, y que la nueva consejera, Carlota Amigo, ha retomado rápidamente.
Este plan busca la reactivación industrial de una provincia especialmente dañada en este sector, tanto que las exportaciones de la provincia no solo no se han resentido durante el estado de alarma, sino que han crecido. La paradoja que convence de que hay demasiado trabajo por hacer. Apostar por un desarrollo sostenible y unos planteamientos de futuro ahora es además de necesario, más complejo que antes, por lo que la dotación económica no puede ser escasa. Encaramos un tiempo de reformas estructurales, y poner en marcha a estas alturas un ciclo económico al margen de las líneas estratégicas mundiales simplemente nos puede llevar a un ostracismo aún mayor.
Cabe confiar en estos momentos que el plan venga a poner a disposición el suelo industrial, la gran carencia que vienen denunciando los empresarios (y que sigue siendo incomprensible), a reactivar las infraestructuras con soluciones ingeniosas o el potencial sector agroalimentario, nuestro gran aliado y que puede encontrar en este proyecto las bases para adquirir más dinamismo y eficiencia, y que la marca ‘Alimentos de Ávila’ cale de forma extraordinaria en el mercado. Todo ello sin olvidar la necesaria financiación, ya que un plan así no llegará nunca a ningún lado si no hay millones de euros por medio. Pero ante todo, con el convencimiento de que por una vez todos debemos remar en la misma dirección.