Editorial

La hostelería abulense se enfrenta a una situación límite

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Los numerosos daños colaterales que está dejando a su paso la pandemia provocada por el covid-19, de la que no se ve una salida en un corto o medio plazo, se dejan sentir en numerosos sectores sociales y económicos de la sociedad española, pero si hay uno que se puede decir que sobresale por encima de todos los demás es el turístico, estrechamente vinculado con el de la hostelería.

En una ciudad como Ávila, en la que a falta de industria potentes y otras actividades generadoras de riqueza y, sobre todo, de empleo, el turismo tiene un peso destacadísimo en el PIB, la situación se agrava en comparación con otras en las que el daño es parecido, pero tienen otras escapatorias económicas de las que nuestra ciudad, actualmente, adolece y lo peor es que no aparecen en un horizonte no demasiado lejano.

Los propietarios de los bares y restaurantes de la ciudad aseguran estar ya en una situación límite, cuando todavía no se atisba una solución y cuando, para más zozobra, a la vuelta de la esquina se adivinan más medidas restrictivas por parte de las autoridades sanitarias para intentar detener el descontrolado avance del coronavirus que se lleva, de media, alrededor de 130 vidas al día en España.

El impedimento desde este fin de semana de poder consumir en barra, de fumar en las terrazas o de reunirse más de seis personas, son una vuelta de tuerca más para unos negocios que se sienten perseguidos, y a veces con razón, y a los que parece que se les ha puesto en el punto de mira como lugares propagadores del virus cuando, como ellos mismos dicen, no sin sólidos argumentos, son los primeros interesados en tener una hostelería segura, simple y llanamente porque les va su futuro en ello.

Desde la Asociación de Hoteles y Alojamientos Turísticos de Ávila y desde la Federación de Hostelería de la Confederación Abulense de Empresarios (Confae) se ha pedido un plan de reconstrucción de la actividad, con apoyos a la liquidez de las empresas, tanto a través de subvenciones y ayudas directas como de financiación y ayuda a la fiscalidad, con un IVA súper reducido y la extensión los ERTE, además de dirigir también la mirada hacia el Ayuntamiento de la capital para buscar rebajas fiscales, principalmente.

Sin entrar a valorar la idoneidad o no de todas esas peticiones, algunas de ellas no deberían llevar a la discusión, otras son más negociables, lo que está claro es que las tres administraciones con mando en plaza en este sector, Gobierno, Junta de Castilla y León y Ayuntamiento, deberían no sólo escuchar sus demandas, que eso se da por descontado, sino alcanzar acuerdos tangibles y realizables a corto plazo con sus representantes, sabiendo éstos también que no todos sus requerimientos pueden ser atendidos en su totalidad.