Quince barrios

Juan Ruiz-Aýucar


Una primavera de abril con novedades

31/03/2021

Comenzamos mañana mismo el mes de abril con dos días festivos en Ávila no laborables, como son el Jueves Santo y el Viernes Santo, seguido de otras muchas fiestas patronales de abril, tanto en pueblos de nuestra provincia como en el resto de Castilla y León. Pero lo que siempre fue un puente de vacaciones muy esperado en toda la Comunidad este año volverá a dejar a la mayoría de gente en casa cuando han pasado doce meses desde que el 9 de abril de 2020 fuera la anterior festividad de Jueves Santo.  
Se nos presenta así un mes de abril que aglutina una larga serie de circunstancias muy diversas, aunque todas ellas sometidas por el denominador común de la virulencia pandémica que amenaza con la llegada a nuestro país de la cuarta ola en poco más de un año desde que se presentó sin avisar, pero con la esperanza que supone el inicio de la vacunación contra el covid, de forma ordenada según la edad o la profesión de los ciudadanos.
De cualquier forma y con las jornadas sucesivas mejor iluminadas en el ambiente callejero por el adelanto del horario el pasado domingo 28 de marzo, seguirán en la mente de los abulenses los añorados festejos de abril y las procesiones de Semana Santa, al igual que la fiesta de las Aguas en Mingorría, que debería celebrarse el próximo miércoles, día 7, y el Lunes de Aguas en Cabezas del Villar, el día 12, a la espera en todos los casos de la llegada de la fiesta anual de Castilla y León el viernes 23. Dos días más tarde, serán seis las localidades que recuerden a su patrón el evangelista San Marcos, cuya celebración está prevista que se traslade al lunes siguiente, para disfrutar así en la medida de lo posible de una jornada no laborable los habitantes de El Losar del Barco, Chamartín, El Hornillo, San Bartolomé de Béjar, Santa María del Tiétar y Tiñosillos. El calendario festivo en la provincia de Ávila lo cerrarán el día 30 de abril los habitantes de Santa María del Berrocal por su patrón local el Santo Cristo.  
En otros asuntos es también la ciudad de Ávila protagonista del recuerdo entre claros y nubes amenazantes de la recién estrenada primavera. Tal es el caso leyendo a Miguel de Unamuno, quien visitó la ciudad en repetidas ocasiones, sobre todo durante su estancia en Salamanca como rector de su Universidad. Una de esas ocasiones se produjo hace ahora cien años, ya que fue en 1921 cuando manifestó por escrito sentirse emocionado del otoño y primavera ante las murallas, el ceñidor de la ciudad “y en lo alto, dominando Ávila, la torre cuadrada y mocha de la Catedral. Y todo ello parecía una casa, una sola casa, Ávila la Casa”. Y sigue reflexionando diciendo que “una ciudad así, murada y articulada es una ciudad. Tiene unidad, tiene fisonomía, tiene alma”. Y nunca olvidaría que “desde uno de los torreones de las murallas de Ávila contemplaba la Catedral y la Basílica de San Vicente, y cómo sentía entonces henchida mi alma de aliento de eternidad, de jugo permanente de la Historia”.
Nada menos que siete siglos anteriores a lo expresado por Unamuno, ahora reproducido en estas líneas, se encuentra un códice fechado el 21 de marzo de 1221 que forma parte del archivo abulense del Monasterio de Santa Ana, procedente de su antecesor de San Clemente, ubicado en la ribera del Adaja hasta que las monjas se trasladaron por ruina del edificio al citado de Santa Ana, hoy sede de delegación provincial de la Junta de Castilla y León. Entre sus líneas de gran importancia para el recuerdo de la historia de Ávila es muy singular el sello de cera unido a uno de los pergaminos, ya que recoge una representación del escudo municipal de Ávila, que no contiene la imagen del rey-niño sobre las almenas de su muralla, siempre citado en las leyendas medievales de la ciudad, referido a varios reyes-niños defendidos por sus muros inexpugnables.
Escribiendo estas líneas recuerdo que el recién pasado 30 de marzo siempre es la festividad de San Segundo, pero no del patrón de Ávila, sino del que fuera un joven soldado del siglo I, natural de la localidad italiana de Asti, que fue torturado y decapitado por negarse a abjurar de su reciente cristianismo. Y mientras la vida transcurre por la ventana, se puede observar que el mes de abril se está arrugando para convertir en gris la recién estrenada primavera durante las fechas centrales de la Semana Santa, según todos los pronósticos, que nos llevarán el próximo domingo a celebrar la Pascua de Resurrección.  Pero sin la tradicional romería en torno a la ermita abulense del Resucitado. Todo se andará.