Teoremas y conjeturas

Jorge Pato


Borregos que aborregan

16/11/2020

Según el diccionario de la RAE necio es aquel que es ignorante, alguien a quien le falta inteligencia. Si bien todos tenemos el deber de obrar con buen juicio y criterio, este deber se acrecienta en aquellos que en otro tiempo se llamaron próceres de la patria y que hoy conocemos como diputados. Pues bien, muchos de ellos quieren perpetrar un crimen intelectual con la mirada corta como la de un puerco -con todos mi respetos a los marranos cuadrúpedos- puesta únicamente en el rédito electoral y en preservar la poltrona en la que sus posaderas descansan actualmente.

Si al final se lleva a cabo este atentado contra el mayor tesoro intelectual que tiene nuestro país, todos aquellos que voten a favor de relegar el castellano para favorecer otras lenguas minoritarias, aunque cooficiales, nos darán argumentos para poder usar con ellos adjetivos como: tonto, imbécil, idiota, bobo, estúpido, zoquete, burro, ceporro, memo, mentecato, zopenco, inepto, majadero, palurdo, ignorante o corto.

El castellano, conocido mundialmente como español, hablado por 586 millones de personas, es la lengua en la cual la literatura ha alcanzado las más altas cotas de belleza, maestría y trascendencia internacional, aunque les duela a muchos eso es así.

La lengua en la que Cervantes universalizó las andanzas de Don Quijote. El idioma en el que dejaron muestras de su genialidad (entre otros muchos) Lópe de Vega, Góngora, Rosalía de Castro, Baroja, Valle Inclán, Calderón de la Barca, Quevedo, Unamuno, Machado, Lorca, Galdós o Delibes. La lengua en la cual Santa Teresa de Jesús expresó sentimientos que trascienden esta vida y que ayudan a tratar con Dios. Hasta el punto que el propio Carlos I, monarca políglota, lo tenía bien claro: “Hablo en español a Dios, en italiano a las mujeres, en francés a los hombres y en alemán a mi caballo”.

Tiene un valor incalculable que una lengua nos conecte a un lado y otro del Atlántico. De tal manera que allende los mares también se habla en español, no se habla en catalán, ni en euskera, ni en gallego, se habla la lengua de la madre patria, se habla en castellano y cada día lo hablan mucho mejor que nosotros gracias a que ley tras ley se ha seguido despreciando el correcto uso de nuestro idioma.

Puede que el cálculo político les valga y que se perpetúen en el poder unos u otros, para eso han trabajado en el aborregamiento civil, de tal manera que no se deje ver la pobreza intelectual que se va a generar al hacer prevalecer lenguas de proyección ínfima al lado de la universalidad del español, es más, el ejemplo opuesto a lo que estamos hablando lo encontramos en los Países Bajos, donde su lengua oficial es el flamenco pero la educación universitaria la reciben en inglés completamente, buscando que sus alumnos tengan, gracias al conocimiento de una lengua de proyección internacional, una herramienta que les sirva para trabajar y labrarse un futuro, pero aquí vamos justo al contrario.

No hay nada más paleto, pobre y atrasado que un independentista, pues cree que convirtiéndose en una especie de autarquía va a ganar el futuro, pobres ilusos y pobres de nosotros como finalmente se perpetre este crimen intelectual, social e ideológico contra el castellano.