Editorial

Cielos y aves para mirar al futuro turístico de la provincia de Ávila

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A pesar de la pandemia y de sus nocivas consecuencias para el disfrute del turismo en la provincia de Ávila –que está viviendo sus últimos episodios con los cierres perimetrales y con el cese de la mayor parte de la actividad de bares y restaurantes–, la labor para fortalecer e impulsar las potencialidades turísticas de esta tierra no cesan, al menos para seguir mirando al futuro con una cierta esperanza. En primer lugar se ha tenido conocimiento de una certificación que viene a rubricar un arduo trabajo que ha llevado a cabo la Diputación Provincial de Ávila durante los últimos siete años. Y es que el Parque Regional de Gredos se ha convertido en la primera zona de Castilla y León en conseguir la Certificación de Reserva Starlight. Un reconocimiento de carácter internacional en el que se valora la excepcional calidad de sus cielos oscuros nocturnos por parte de la Fundación Starligh, lo que equipara a esta zona de la provincia de Ávila con parajes de reconocido prestigio mundial que ofrecen dimensiones inigualables para contemplar el cielo estrellado. 
Esta certificación obliga a seguir trabajando para que no se quede en un mero reconocimiento, sino que debe traer aparejado inversiones para dotar de infraestructuras que realmente permitan disfrutar de esos cielos oscuros en todas sus dimensiones. Y también crear a su alrededor otros recursos turísticos que permitan al visitante decantarse a la hora de hacer su apuesta para acudir a la provincia de Ávila. La Diputación se ha volcado para lograr esta certificación, pero también tienen mucho que decir los 28 municipios del entorno del Parque Regional de Gredos, que son los grandes protagonistas de este éxito, por el tesoro que acogen en sus territorios, y que ahora tienen una gran oportunidad para intensificar sus esfuerzos en esa apuesta.
Y si el jueves se daba a conocer este hito, ayer tuvo lugar la presentación de otro evento en el que la provincia de Ávila también está volcando importantes esfuerzos, como es el turismo ornitológico, y que encuentra su máxima expresión con la Feria de Ornitogología de Castilla y León, Ornitocyl, que cumplirá su tercera edición este año. Un evento que este año tendrá que ser virtual, aunque contará con la presencia de atractivos ponentes que seguro que darán claves muy interesantes para posteriormente poder disfrutar in situ de estas experiencias faunísticas.
Apuestas por un turismo de naturaleza, sostenible, limpio, que obliga a ser escrupulosos en la conservación de nuestro medio ambiente, un joya que hemos heredado y que estamos obligados a preservarla y protegerla para hacer que otros también disfruten con ella. Un turismo alejado de la masificación, pero que bien estructurado puede, y debe ser, un recurso vital en el que asentar uno de los pilares del futuro de la provincia de Ávila.