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"Los procesos de integrar servicios son muy complicados"

J.M.M.
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Abulense de pura cepa, de familia de médicos, optó por estudiar Económicas pero, paradojas de la vida, desde 1988 es el director de Gestión del Complejo Asistencial de Ávila, seguramente la persona con una trayectoria más dilatada en ese cargo de tod

"Los procesos de integrar servicios son muy complicados" - Foto: David Castro

Si hay una voz autorizada para hablar de la gestión sanitaria en España, y en concreto en esta provincia, esa es la de Sergio de Bustos Pérez de Salcedo, director de Gestión del Complejo Asistencial de Ávila desde 1988 y de Atención Primaria desde hace unos años. Ocupa ese puesto desde que el Hospital Nuestra Señora de Sonsoles era gestionado por el Estado y aún no se habían transferido las competencias a las comunidades autónomas, por lo que ha sido testigo en primera línea de la evolución de la gestión del sistema sanitario a lo largo de todo este tiempo.

Nacido en Ávila en 1956, «tengo 66 años cumplidos», toda su vida ha transcurrido en esta tierra, «excepto los años de la carrera, en Madrid. Pero luego inmediatamente me vine a Ávila», en el año 1985, y desde muy pronto su actividad como economista se vinculó a la gestión sanitaria.

De su infancia, de sus vivencias en el barrio de San Juan, donde vivía, concretamente en la calle Reyes Católicos, guarda sus mejores recuerdos. «Era un barrio, como todos los del centro, que tenía mucho pulso vital, mucho ambiente vecinal, y ahora cuando paseas por ahí te das cuenta de que todo aquello está casi desaparecido», porque «hay escasos vecinos que estén residiendo ahí».

Estudió primero en Las Nieves, después pasó al Diocesano y en COU se marchó a Madrid para poder estudiar Económicas en la Universidad Complutense. «Entonces tenías que ir a estudiar la carrera a Salamanca sí o sí, salvo que el COU lo hicieses ya en Madrid». Y en cuanto a la elección de la carrera, asegura que «en mi familia hay mucho médico. Mi padre era médico, también mi hermano y mis primos, pero a mí no me atraía absolutamente nada la Medicina, porque veía lo que significaba de esfuerzo». Reconoce que quizá «fue una posición un poco egoísta, por lo que significaba de esfuerzo, de sacrificio y de entrega» por lo que se decantó por Económicas. Luego, precisa, «paradójicamente, el destino me llevó a la Medicina y me he encontrado muy a gusto en mi trabajo, porque lo he vivido antes de trabajar en él».

Nada más acabar su carrera regresó a Ávila donde empezó a trabajar «por libre, con un socio en una asesoría», pero ofertaron una plaza de Técnico de la Función Administrativa en la antigua Dirección Provincial del Insalud, situada en la calle Doctor Fleming, probó suerte y le contrataron. «En principio era un contrato de fomento de empleo, pero me enganché». Apenas estuvo un mes en ese puesto ya que «enseguida me subieron al Hospital Nuestra Señora de Sonsoles» y «me fui a aprender el oficio con el antigua administrador del hospital, don Ramón Rodríguez». Corría el año 1985. Con él estuvo tres años, momento en que «él se fue a la Intervención y yo me quedé en el cargo de administrador, que ya era conocido como director de Gestión». Era el año 1988 «y ahí sigo», apunta. Aquella era una época de cambios en la Sanidad y han continuado con el paso de los años. Una de la mayores diferencias, apunta Sergio de Bustos, es la plantilla. «Entonces la plantilla del hospital era de setecientas personas y ahora son 1.650». Un hospital que, sobre todo, «era distinto desde el punto de vista humano». «Nos conocíamos absolutamente todos. Había una relación muy directa entre todos los estamentos, que la sigue habiendo, pero no había encasillamiento de ningún tipo. Ahora la plantilla es el doble, y es más difícil conocer a todo el mundo, pero el hospital de Ávila sigue teniendo una ventaja sobre otros de mayor tamaño, es un hospital mediano, completamente accesible desde el punto de vista de la organización y sigue habiendo un contacto muy directo entre todos los estamentos y la dirección».

También ha cambiado el funcionamiento del hospital, afirma Sergio de Bustos, «porque se ha tecnificado muchísimo». Pero si hay un hecho que ha sido determinante para el hospital, a su juicio, es «la incorporación del Hospital Provincial en el Complejo Asistencial de Ávila», que se acometió en el año 2003, después de que se hubiese hecho la transferencia de competencias sanitarias del Estado a las comunidades autónomas en el año 2001. Fue todo un reto «desde el punto de vista técnico y administrativo», ya que se integraban dos hospitales (Nuestra Señora de Sonsoles y Provincial) para empezar a funcionar como uno, con muchos servicios duplicados. De hecho, asegura que ha sido el «mejor momento» de su trayectoria profesional cuando se culminó ese proceso. «Porque el Hospital Provincial tiene un peso histórico en la provincia de Ávila, y en aquella época estaba todo el mundo muy atento a ver cómo se hacían las cosas para preservar la personalidad del Hospital Provincial». Así recuerda la integración de los servicios, las obras que se acometieron en el Hospital Provincial y el «respeto» que se mostró «por figuras que habían trabajado» en ese centro «y se hizo con muchísimo mimo». Además coincidió con la conmemoración de sus 50 años, un hospital que empezó siendo de la Diputación y después pasó a ser gestionado por la Junta de Castilla y León, y cuya trayectoria se recordó con una exposición, homenajeando a don Ángel Torres, «figura insigne en la trayectoria del Hospital Provincial».

Bustos reconoce que «todos esos procesos de integrar servicios, en aras de la eficiencia, son muy complicados. Siempre están por medio los intereses lícitos de los profesionales y de los trabajadores, y llevar a buen fin esos proyectos de integración siempre son complicados, sobre todo porque estás trabajando con personas», indica. Y es que, apunta, los directores de Gestión «siempre tenemos la aureola de que somos unos rácanos, unos tacaños, y no es eso. Nosotros lo que intentamos buscar, aunque no siempre lo conseguimos, es la eficiencia. Es decir, hacer las cosas bien al menor coste posible, y eso no quiere decir escatimar, sino que tienes que ver de qué forma puedes hacer las cosas con un nivel de excelencia, de calidad, pero al menor coste posible». Y todo ello contando con los deseos de la población de contar con más servicios sanitarios y de los profesionales, que «también tienen el sentimiento superlegítimo de progresar en competencias, y que cuantos más servicios se puedan ofrecer a la población, mejor». Pero, añade, «lo que pasa es que llega un momento que no puedes conseguirlo, porque tienes que tener en la provincia la tasa de prevalencia suficiente que te justifique que implantes un servicio».

También han dejado huella estos dos últimos años, para Sergio de Bustos «el peor momento» de su dilatada trayectoria. «Han sido dos años muy exigentes, que han tenido su parte negativa, con toda la gente que se ha quedado atrás», señala. Sin embargo, destaca, «en los momentos de dificultad es cuando te das cuenta de que tienes gente a tu lado que es magnífica, que arrima el hombro sin esperar nada a cambio, simplemente por el hecho de estar presentes y de cooperar para superar esta historia del covid». Así, Sergio de Bustos insiste en que «esto ha servido para darte cuenta de que tienes gente muy buena a tu lado y, sobre todo, también para darte cuenta de que la sociedad abulense, como me imagino que todas, es magnífica». De esta forma, destaca «la cantidad de gente que salió de forma altruista y voluntaria para donar mascarillas». La labor que ha realizado el personal facultativo y sanitario ha sido encomiable, pero de una manera especial quiere realzar la labor de «la gente de la Dirección de Gestión, que estamos ahí detrás, y nosotros somos los que tenemos que garantizar que el personal sanitario y facultativo tenga los medios necesarios para desarrollar su actividad de forma coherente». Yrecalca que «la gente de la Dirección de Gestión, administración, celadores, limpieza, mantenimiento, personal de servicios, vigilantes…, durante estos dos años han dado el 120 por ciento».

Dos años en los que recuerda la cantidad de obras que se han tenido que acometer tanto en los hospitales como en los centros de salud para hacer frente a la pandemia y una vez más destaca el «papel relevante» que ha tenido el Hospital Provincial en este tiempo.

A su vez, quiere poner en valor el papel que han desempeñado otras instituciones, como el Ejército, la Policía Local o Protección Civil. «Y la posibilidad de «conocer más profundamente a compañeros institucionales que los tienes al lado pero que nunca has tenido un contacto tan estrecho con ellos», como los del Servicio Territorial de Sanidad y la Delegación Territorial de la Junta.

Al mismo tiempo, y como socio fundador del Rotary Club Ávila, quiere destacar la colaboración que se prestó desde esta entidad, creando una red de voluntarios por la provincia que propició que se donasen 12.000 batas a hospitales, centros de salud y servicios sociosanitarios.

Después de estos dos años, Sergio de Bustos afirma que el Complejo Asistencial de Ávila está «en una fase de asentamiento» y de «ampliación de servicios», y recuerda que tienen en marcha la Unidad Satélite de Radioterapia, «que previsiblemente, si no hay circunstancias externas, se acabará este año», la ampliación de la Residencia de Médicos o el helipuerto. Y en cuanto a la Atención Primaria, recuerda que durante la pandemia se acabaron las obras de los centros de salud de El Barco de Ávila y Piedrahíta, se adaptaron varios centros para la atención de pacientes covid; ya está en marcha la obra de Madrigal de las Altas Torres «y hay más proyectos en cartera».

Sergio de Bustos otea ya en el horizonte su jubilación y, sin duda, de toda esta trayectoria vital se queda «con todos los compañeros de dirección que he tenido, más de treinta, entre directores médicos, directores de enfermería, subdirectores de gestión, subdirectores médicos y gerentes, que he conocido más de 12». Y añade:«Lo positivo es el nivel de lealtad que yo he tenido con prácticamente la totalidad de los gerentes y de los compañeros de dirección». Finalmente, de una forma especial, afirma que «me quedo con la gente que está trabajando conmigo, gente que en algunos casos llevan trabajando muchísimos años, tantos como yo, y que es gente leal, superhonesta, muy entregada y muy profesional».