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"Falta de previsión" de la CHD en el desembalse de Cogotas

J.M.M.
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El gerente de Ipsilon Green Power lamenta que tras haber estado parados seis meses, cuatro días después de empezar a turbinar se tome la decisión de desembalsar hasta 20.000 l/s, cantidad que duplica la capacidad máxima que tienen de producir energía

"Falta de previsión" de la CHD en el desembalse de Cogotas - Foto: David Castro

La crecida del río Adaja ha permitido que el embalse de Las Cogotas se encuentre al 93 por ciento de su capacidad, con más de 55 hectómetros cúbicos embalsados de los 59 que tiene en su totalidad, lo que ha llevado a que este viernes empiece a desembalsar agua prácticamente al mismo ritmo al que entra, a 20.000 litros por segundo.

Esta situación ha llevado a generar el malestar de los gestores de la minicentral hidroeléctrica del Castro de las Cogotas con la Confederación Hidrográfica del Duero, ya que después de estar parados desde el mes de octubre del año pasado, y tras empezar a producir energía el pasado 28 de marzo, turbinando al máximo de su capacidad, a 10 metros cúbicos/segundo, con la decisión de desembalsar otros 10 metros cúbicos/segundo se estará perdiendo la oportunidad de haber generado más energía, que con una buena planificación ahora se podría estar aprovechando.

Jesús Pareja, gerente de Ipsilon Green Power S.L., empresa que desde el año 2017 tiene la concesión de la explotación de esta central hasta el 30 de junio de 2044, asegura que la Confederación Hidrográfica del Duero «no ha tenido una buena planificación este año, porque con la crisis energética que hay y teniendo en cuenta que el pantano siempre lo han tenido muy por encima del 50 por ciento de su capacidad, pues esto era previsible». Y añadía que «nos mandaron parar en la primera semana de octubre del año pasado y hasta el día 28 de marzo, durante seis meses, hemos estado parados, y el pantano llenándose cada vez más».  De hecho desde la gerencia de Ipsilon se apunta a que a principios de marzo el pantano tenía unos «43 ó 44 hectómetros cúbicos, y normalmente en ese mismo periodo del año, salvo el año pasado que fue excepcional en pluviometría, hemos llegado a estar a menos de 20 hectómetros cúbicos». Este año «se ha apurado mucho más» y considera que se podía haber empezado a desembalsar agua hace tiempo, «porque desde hace un mes entraban más de 10.000 litros por segundo, en torno a 14.000 ó 15.000 litros», pero apenas salían 500 litros, con lo que no podían producir energía. Y es que, según se precisa desde la gerencia, «la capacidad máxima de la central para turbinar son 10.000 litros por segundo y como mínimo podemos turbinar hasta 500 litros por segundo, pero no nos lo dan nunca, porque al tramo que hay desde la presa de Las Cogotas hasta la central sólo le dan el caudal de prescripción ecológica». El gerente de Ipsilon Green Power reconoce que «siempre tenemos una época del año en la que esto es natural en nuestra central, porque el pantano es pequeño y no producimos, ya que se embalsa el agua de cara a la época de regadío de las 6.000 hectáreas de la Moraña, que es la función principal del pantano, pero este año hasta el momento no hemos turbinado nada».

Esa situación contrasta, por ejemplo, con lo vivido el año pasado, un año excepcional, en el que la central produjo más de 8.000.000 de megawatios, «siendo el mejor año» desde que Ipsilon tiene la gestión de la central. De hecho, se puntualiza desde la gerencia, «el año pasado a estas alturas del año llevábamos ya casi la mitad de la producción, cerca de 4.000.000 megawatios, bien es cierto que las lluvias llegaron mucho antes». A su juicio, «si hubiésemos empezado con 5 metros cúbicos, o con la mitad de lo que entraba en el pantano a finales de febrero, ya hubiésemos estado produciendo 2.000 ó 3.000 megawatios/hora». 

Desde Ipsilon Green Power se precisa que este hecho que se ha producido este año «no ha sido nada habitual, ya que cuando se ha desembalsado ha sido más por decisiones técnicas que por falta de previsión». Lo que más se lamenta es que este hecho coincida con el momento que se está viviendo con el tema de los costes energéticos, y no tanto por el interés económico porque, según reconoce, «con las condiciones que tenemos estipuladas la factura de la energía prácticamente el cien por cien se va para la propia Confederación Hidrográfica del Duero, por el canon que hay, pero eso está así desde que asumimos la gestión». Con ello, lo que se provocará es que «ni se hará el ingreso a la CHD, por tanto a la Administración del Estado, y es mucho dinero lo que se factura, y tampoco se aprovecha la posibilidad de producir mucha más energía». Y todo ello, finaliza diciendo Jesús Pareja, «se podía haber evitado habiendo empezado a turbinar antes».