"Doña Leonor tiene mucho de Grecia porque es muy seria"

JAVIER M. FAYA (SPC)
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"Doña Leonor tiene mucho de Grecia porque es muy seria"

La periodista navarra, que publica 'Leonor. El futuro condicionado de la Monarquía', considera que la Princesa fue más consciente de la gravedad de la situación el 3-0 con el secesionismo de lo que fue Don Felipe a su edad en la noche del 23-F

Una de las citas obligadas en Semana Santa es la Misa de Resurrección en la Catedral de Palma de Mallorca. Ahí, como es tradicional, la Familia Real hará su posado, y muchas miradas irán dirigidas hacia la Infanta Doña Leonor, sobre cuya vida la periodista y escritora Carmen Remírez de Ganuza ha escrito Leonor. El futuro condicionado de la Monarquía (Plaza & Janés), un libro más que recomendable para estas vacaciones. 
¿No cree que es demasiado pequeña -13 años- la Princesa para esta minibiografía?
Es que no es una minibiografía. Es una aproximación a un fenómeno como la Monarquía, sobre la que los españoles lo desconocen casi todo, pese a haber convivido con ella cerca de 500 años. Leonor de Borbón es una niña, una jovencita preadolescente sobre la que ya conocemos algunas cosas que apunto en el libro y que influirán en su carácter y en su formación; pero me parece más interesante ponerla en contexto con las demás herederas que reinarán en la Europa de finales de siglo; explicar los condicionamientos jurídicos, religiosos y castrenses a los que se verá pronto abocada; y desentrañar la visión -clave- de la clase política y del tipo de sociedad que le tocará representar.
¿Hay mucha leyenda urbana con las hijas de los Reyes? Que si comida vegana, cine oriental...
Hay mucha leyenda, necesariamente, porque los Reyes se han empeñado en guardar la privacidad de la Princesa hasta extremos desconocidos entre las herederas de las coronas europeas. En todo caso, es cierto que las dos niñas están creciendo inmersas, no ya en una formación convencional, sino en todos los tics de la cultura moderna.
¿Qué le pareció su primera intervención pública?
La sorpresa fue que no leyó un discurso, sino los dos primeros artículos de la Constitución. No pudo ser más acertado que la futura Reina constitucional se estrenara oficialmente con un homenaje literal a la Carta Magna. Ni más oportuno, por poder hacerlo en su 40 aniversario. Es de esperar que este año imite a su padre, pronunciando un discurso a su misma edad en los Premios Princesa de Asturias de Oviedo. Será una ocasión, no tanto para evaluar mensajes, como para comprobar su grado de madurez y desenvoltura, a cuatro años de su programada jura ante las Cortes.
¿Es más Borbón, Grecia, Ortiz o Rocasolano?
Tiene mucho de Grecia. Por lo seria, metódica, disciplinada y responsable. Se parece a su padre y a su abuela la Reina. Parecen faltarle la espontaneidad, la extroversión, la chispa y la empatía de los Borbones. Pero está siendo bien entrenada en las dotes comunicativas de los Ortiz.
¿De dónde venían los infundios de que no sabía hablar?
Del propio blindaje informativo que rodea a la Princesa. Sus padres -la Reina, por convicción y el Rey, por experiencia- han querido preservar la infancia de su hija. Pero más tarde o más temprano, esto habrá de cambiar antes de los 18 años, que es cuando se convertirá de lleno en una institución.
¿Cree que Don Felipe la aleccionó ante el desafío catalán como hizo Don Juan Carlos con él el 23-F?
Desde luego, Doña Leonor tiene escuela. Y muy cerca, además. No existen documentos gráficos, pero la Princesa estuvo tan próxima a su padre como este lo estuvo del suyo en sendas ocasiones, sendas pruebas para la vigencia de la Constitución. Con la diferencia de que, con seguridad, ella fue más consciente de la gravedad de la situación el 3-0 con el secesionismo catalán de lo que fue Don Felipe a su edad en la noche del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.
¿Cómo es la relación con su hermana? Dicen que es más madura.
Es su mejor amiga, y se complementan perfectamente. Doña Sofía es más Borbón, más extrovertida, pero se quieren, se divierten y se entienden muy bien.
¿Qué más nos podría contar?
Hemos tenido suerte con la niña llamada a reinar en la segunda mitad de siglo. Todos los indicios apuntan ya a que será una sucesora que llegará muy bien formada a la Corona y bien conectada a su tiempo. Pero, de momento, el exceso de protección la está manteniendo demasiado alejada de una sociedad que necesita conocerla para algún día aceptarla y, a la manera británica, también quererla.