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Empresa familiar, el pilar de la recuperación

Carlos Cuesta (SPC)
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El conjunto de estas compañías aglutina en España el 90% del tejido productivo, más del 70% de los trabajadores y casi dos tercios del Producto Interior Bruto

Empresa familiar, el pilar de la recuperación

Hablar de la recuperación económica y, en este contexto, también recordar la superación de las diferentes crisis que ha vivido España, así como los momentos de mayor esplendor y desarrollo en más de un siglo, tiene un claro protagonista: la empresa familiar que, actualmente, representa el 90% de las sociedades privadas activas en el país, que generan, además, casi el 70% de la contratación y más de dos tercios del Producto Interior Bruto (PIB) nacional, según el último informe publicado por el Instituto de Empresa Familiar.

La pandemia a la que se ha tenido que enfrentar el tejido productivo español en el último año y medio ha sido una prueba de supervivencia sin precedentes para estos domésticos en el país, quizás una de las más duras que ha tenido que superar, puesto que llegó de una forma inesperada con ajustes de actividad demasiado drásticos. De hecho, el 82% de estas corporaciones de capital privado sostienen que han hecho recortes importantes para subsistir, tanto de presupuesto, compras, proveedores y, muchas de ellas, se han visto obligadas a cerrar.

El informe refleja que uno de los mayores efectos que ha tenido la pandemia en la economía está relacionado con el empleo. De hecho, el 6% de estas sociedades afirma haber disminuido su número de trabajadores entre un 16% y el 30%, mientras que el 5% de ellas ha visto una merma de entre un 31% y el 45% durante la crisis sanitaria.

Entre las fórmulas que ha aplicado este colectivo emprendedor para superar la crisis y mantener sus negocios activos destaca el teletrabajo. De ellas, un 71% confiesa que lo ha implantado con gran éxito. Tras esta medida, también informan que un 56% se han visto obligadas a la solicitud de expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), mientras que un 55% de ellas ha recurrido a la adaptación de la estructura productiva.

Por otro lado, la pandemia ha provocado que muchos de estos negocios, en concreto, más de un 37%, también hayan tenido que reducir sus inversiones, así como que un 30% ha tenido que endeudarse, mientras que un 18% se ha visto obligado a ajustar jornadas, salarios y compras en un escenario empresarial muy difícil.

Para lo que queda ya de año, un 63% de las empresas familiares espera poder mantener sus niveles de actividad y empleo actuales, mientras que un 27% reconoce que deberá reducir su plantilla y un 10% confía en hacer incorporaciones.

En 2021, la superación de la crisis es patente en la mayoría de los negocios familiares y, en estos momentos, su principal reto en el corto plazo es recuperarse del impacto de la COVID-19 e impulsar el crecimiento y las ventas al menos a cifras de la prepandemia.

Uno de sus grandes valores se refleja en su decida apuesta para los próximos meses de acometer inversiones en digitalización, diversificación, especialización y, sobre todo, una gestión de sus empresas aún más eficiente, ante nuevos escenarios complejos, para estar preparados a adversidades difíciles de predecir en el mercado.

Además, uno de los temas que más preocupa a sus empresarios para los siguientes ejercicios y en sus planes a cinco años, es la sucesión como una de las cuestiones más importantes. Según el Observatorio de la Empresa Familiar de mayo de 2021, elaborado por Deloitte, «la continuidad empresarial para las futuras generaciones es el principal objetivo estratégico de las compañías familiares».

Un gran desafío que se sitúa por delante, incluso, de aumentar el valor de sus negocios en el mercado o su beneficio dado el elevado grado de incertidumbre económica que vive el país, además de la enorme transformación que están sufriendo con la llegada de tecnologías a las que hasta hace unos años eran para ellos, prácticamente, de ciencia ficción.

Sin embargo, y pese a que esta es una de las preocupaciones en largo y medio plazo, muy pocas tienen un plan sucesorio y la mayoría saben que no sobreviven a la tercera generación.

 

Crecimiento

Los líderes de estas corporaciones son conscientes de la magnitud de los retos que han tenido que afrontar desde el cese de las actividades no estratégicas al principio de esta crisis. No obstante, y pese al escenario que ha dominado estos meses tan difíciles, la empresa familiar no ha cesado en su empeño de buscar nuevas oportunidades de crecimiento, llegar a más mercados, ser más eficientes y, sobre todo, ganar en competitividad frente a sus adversarios.

Son negocios que cuentan con la experiencia y la perspectiva de formar parte de la historia y, durante años, han buscado consolidarse como las grandes generadoras de riqueza y empleo así como haber desarrollado las iniciativas estratégicas que han permitido a España estar entre los países más avanzados del mundo. Unas veces, emprendiendo con proyectos innovadores y, otras, siendo el apoyo y los proveedores de grandes grupos industriales que han ejecutado las actividades de mayor envergadura.