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"Para ir al psicólogo no es necesario un trastorno previo"

I.Camarero Jiménez
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Esther García Rosado lleva 17 años prestando servicio como psicóloga en la capital y hace escasos meses decidió poner en marcha la que es la primera consulta privada de psicooncología de la provincia

"Para ir al psicólogo no es necesario un trastorno previo" - Foto: Isabel García

Esther García Rosado (Ávila 1977) tenía claro que de algún modo su misión en la vida tenía que encaminarse a «ayudar a la gente». Lo primero que pensó fue en ser médico, no en vano lo había visto en casa ya que su padre lo es (anestesista). Sin embargo fue cuando llegó a COU, «en el último año» cuando tomó la decisión de inclinarse por la psicología. Como muchos abulenses, acabó estudiando en Salamanca, en la Universidad Pontificia, aunque después se especializó. Puso rumbo a Madrid, a la Universidad Complutense y allí realizó primero un máster para después, hacer los cursos de doctorado en Psico-oncología. Se fue de Ávila «pero siempre mientras estudiaba porque de aquí no me he ido nunca». 

Desde 2004, cuenta García Rosado que tiene en marcha su consulta privada de psicología y por lo general y hasta ahora sus especialidades han sido el tratamiento de la ansiedad y el estrés. Por su consulta, cuya ubicación fue elegida de forma concienzuda, han pasado muchos abulenses y dado que ella está sola al frente, tiene claro que a lo que buscan es «a mí:a Esther García Rosado» y es que en Ávila lo que más ha funcionado siempre y lo sigue haciendo es «el boca a boca», ése «¿conoces a alguien, a un buen psicólogo al que pueda ir?» Desde luego que no le disgusta esta forma de publicidad porque nos reconoce que: «A mí me va muy bien». 

Considera que para ser psicólogo «hay que valer porque no basta con que estudies mucho, tiene que haber una serie de características personales que ayuden a ello» y en su caso su actividad laboral se ha convertido en «mi vida, sí. La psicología es mi vida». «Me he formado mucho para ello y la verdad es que cuando abro la puerta del despacho soy 100 por 100 de mis pacientes. Eso sí, al salir es 100 por 100 mi vida». Sin duda, hay que saber desconectar.

Hablábamos de una elección concienzuda del lugar para tener la consulta porque estimaba que «no podía ser a pie de calle», así que eligió un edificio con varios despachos para que la gente de algún modo «tuviera intimidad» porque «nadie tiene que saber a dónde vas o dejas de ir». 

Reconoce que con el paso de los años se ha perdido ese miedo a decir «voy al psicólogo», pero aún hay que acabar con ciertos tabúes. Es algo que se va normalizando. De un tiempo muy reciente a esta parte, desde abril tan sólo, decidió García Rosado abrir nuevos horizontes y hacer de la psicooncología parte de su vida laboral.

 

¿Qué es lo primero que se le viene a la cabeza sobre Ávila?

La palabra 'casa', para mí Ávila es mi casa, no solo porque en ella viven mis padres y me he criado, sino porque cuando entro en una tienda, en un bar, paseo por sus calles.... Me siento en casa. Es más, así guío a mis amigos cada vez que  vienen a verme: les subo a las murallas, les llevo a la Catedral, les muestro el rastro y la vista desde los Cuatro Postes, recorro sus palacios contando sus leyendas, para luego cañear con una tapita de revolconas. Toda una anfitriona con visita en su casa.

¿Qué es lo que más le gusta de Ávila?

Poder disfrutar de  mi tiempo, eso me da Ávila, tiempo. Tiempo que no pierdo en atascos, bajo tierra en el metro, en interminables colas, que puedo disponer de él para disfrutar de pequeñas cosas, hacer todos los recados, visitar a mis padres, dar un paseo por el campo y eso, en un día cualquiera entre semana. Qué más se puede pedir»

¿Y lo que menos?

La poca confianza que se tiene en los abulenses para tener una oferta de ocio  y cultura mayor. Creo que los abulenses responden muy bien y se les ofrece poco. Sin ir más lejos, este espacio en el que estamos (el centro de congresos) lo he visto más veces lleno que algunos teatros de Madrid.

Un lugar para perderse.

El Paseo del Rastro, para mí es algo simbólico, la muralla, a un lado;y al otro, el Valle Amblés, abriéndose mágico. Es más, ésa es la foto de mi web. la hice un día desde el jardín del Rastro con el Valle Amblés derritiendo su nieve, por la nueva luz, todo un símbolo psicológico.

Un recuerdo de su infancia.

'El Tiro de Pichón', qué maravilla de sitio, sus piscinas, , columpios, sus piedras, merendero, montábamos en bici, patinábamos, jugábamos, inventábamos... De todo se podía hacer en ese micromundo. Allí pasaba los veranos en total libertad. 'El sitio de mi recreo' lo denominasteis en un artículo en Diario de Ávila hace años. ¡Qué pena, creo que todo niño debe tener un sitio como ése!

Un personaje abulense que le haya marcado.

Más que el personaje, su historia, la de Pedro Dávila y como en el siglo XVI en despecho por haberle hecho cerrar el corregidor de Ávila el portillo que comunicaba su casa con el exterior de Ávila, hoy en día lo vemos desde el Rastro, decidió convertir el ventanal de su fachada en una segunda puerta y acuñó la frase de 'Donde una puerta se cierra, otra se abre'

El mayor cambio que necesita Ávila es…

Unas buenas comunicaciones, pero en todo, entre los pueblos y la capital y entre la capital con otras ciudades, especialmente Madrid. Es completamente necesario para los abulenses y es que es increíble que estando a 100 kilómetros de Madrid nos cueste un dineral o una eternidad llegar allí. Es necesario para aquellos jóvenes que tienen que abandonar Ávila e irse a vivir porque es insostenible ir y venir en el día. Conozco muchos que saben que en Ávila podrían comprar una casa y que sus hijos tuvieran aquí una mejor infancia y sin embargo viven de alquiler en Madrid. Es  necesario para el tejido empresarial que le cuesta más dinero sacar su producto de aquí. Para el turista extranjero que viniendo a la capital prefiere visitar Toledo o Segovia por una cuestión de tiempo, pues no se puede estar cerca de cuatro horas para ir y venir.

Y Ávila tiene que mantener…

Su atemporalidad, no estar atada a las leyes del tiempo, que mantenga su encanto histórico, donde andas por sus calles pensando que a la vuelta de la esquina te vas a encontrar un caballero con armadura o santa Teresa corriendo al convento... sin renunciar por supuesto a una necesaria prosperidad.

¿Qué le parece Ávila hoy?

Ahora mismo no sería justa con ella, pues como en otras ciudades de España se está sufriendo mucho.  Creo que la pandemia ha sido una gran estacada para una ciudad que se mantenía de servicios y turismo y de todo eso hay que aprender e intentar diversificarnos más en un futuro inmediato. Es una pena ver tantos comercios cerrados, me recuerda a hace muchos años cuando teníamos que salir fuera de la ciudad a comprar y dejar el dinero en otras ciudades. Qué no nos vuelva a pasar lo mismo es importante. El dinero debe quedarse en Ávila y te lo dice alguien que no es funcionario.

¿Cómo ve Ávila en el futuro?

Aunque suene utópico espero que sea «la envidia de España», con todas las ventajas de vivir cerca de la capital pero con la mejor de las calidades de vida. En mi sueño le falta el mar pero el embalse de El Burguillo me basta y me sobra.

¿Qué puede aportar a Ávila y a su provincia?

Una opción y un recurso, mi vida la dedico a ayudar a la gente, Durante casi veinte años lo he hecho desde la psicología general pero ahora también puedo hacerlo desde la psicooncología. Quiero ayudar a personas que están pasando por un proceso de cáncer y en especial a los abulenses, que aquí me tienen.

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