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Antonio Casado

CRÓNICA PERSONAL

Antonio Casado

Periodista especializado en información política y parlamentaria


"Diada" partida en dos

13/09/2022

El flamante presidente de Ómnium Cultural, Xavier Antich, uno de los intervinientes al final de la marcha de la "Diada 22" por las calles de Barcelona, es consciente del devastador efecto de la división entre las fuerzas políticas que se declaran independentistas. "No busquemos enemigos, busquemos cómplices", dijo.
Pero la realidad lo desmiente. En la propia celebración de este 11 de septiembre se escenificó que la causa del secesionismo se ha fracturado dramáticamente y eso le ha llevado a buscar enemigos, y no cómplices, en sus propias filas. Ahora en la calle también se queman fotos del presidente de la Generalitat, Pere Aragonés. Uno de los suyos. Nunca lo hubiera imaginado.
El problema ya no lo tiene el Estado, que se limitó a ejercer el derecho a la legitima defensa frente al intento de reventar el orden constitucional en octubre de 2017 (declaración unilateral de independencia). Primero fue justiciero (duras penas de cárcel dictadas por el Tribunal Supremo) y luego generoso (indultos a los condenados del "pròces").
Ahora el problema lo tienen los independentistas, que están a garrotazos, como los dos españoles del famoso cuadro de Goya. Al fin y al cabo, la estirpe racial es la misma. La misma también que la de aquel aragonés universal al reflejar que la lucha fratricida conduce al hundimiento de quienes prefieren buscar el enfrentamiento y no la complicidad en una causa común.
Los actos del 11 de septiembre han estado marcados por una tensa confrontación entre los dos principales partidos políticos. Mientras desde Junts (Puigdemont, Borrás, Torra...) se acusa a los líderes de ERC de haber renunciado a la independencia desde que en julio pasado se reanudase la "mesa" de diálogo con el Gobierno, Pere Aragonés definía el espíritu de la Diada 22, celebrada el domingo pasado: "Ha perdido transversalidad y ahora es cosa de radicales intolerantes".
De ahí su ausencia en la gran marcha del domingo por la tarde, en la que, a él y a su jefe político, Oriol Junqueras, se les calificó de "botiflers" (traidores), como ya había ocurrido previamente en el acto del Fossar de les Moreres y la tradicional ofrenda floral ante el monumento a Rafael de Casanovas.
Así es vista por los movimientos sociales del independentismo (ANC y Ómnium Cultural, básicamente) una mitad del "Govern" (ERC), aunque también puede darse por aludida la otra mitad (Junts), desde el momento en que los convocantes de la marcha que recorrió las calles de Barcelona advirtieron de que este año las convocatorias apelarían al "pueblo catalán" y la "sociedad civil organizada", una vez constatado que de los partidos políticos no se puede esperar nada.