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La sequía pone en riesgo el riego en 5 zonas del Duero

P.V.
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La CHD advierte que la escasez de precipitaciones puede afectar en semanas al setenta por ciento de la superficie de la cuenca, que ya tiene en alerta los sistemas Tera, Órbigo, Pisuerga, Águeda y Támega

Imagen del pasado mes de enero del pantano de Cogotas en la provincia de Ávila. - Foto: David Castro

Los regantes no dejan de mirar al cielo. Saben que la campaña de riego cada vez está más cerca y temen complicaciones por la sequía que ya pone en riesgo a buena parte de la cuenca del Duero de la que principalmente se abastecen los agricultores de la Comunidad. Desde la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) temen que este panorama se amplíe al 70 por ciento de la superficie en las próximas semanas si las lluvias no llegan.

La falta de precipitaciones durante este invierno, principalmente porque no se han registrado grandes nevadas en nuestros sistemas montañosos, ha provocado un descenso considerable de los niveles de agua en todos los embalses, y eso puede provocar problemas en algunas zonas que no se habían recuperado de rachas anteriores de escasez de agua. El último informe del Plan de Sequía de la CHD del mes de enero identifica los sistemas Tera, Órbigo, Pisuerga y Águeda, más el Támega-Manzanas, en situación de sequía prolongada. Este término evidencia una reducción significativa de los caudales naturales de los ríos, con independencia de los usos y demandas de agua existentes.

Además, los sistemas Tormes, Riaza-Duratón, Carrión y Arlanza muestran un indicador de sequía muy cercano al valor que identifica la prolongada, conocida habitualmente como «sequía meteorológica». Así, la CHD indica que es «muy probable» que en el siguiente informe mensual esta situación ya afecte a más del 70 por ciento de la superficie de la cuenca.

Respecto a la situación de escasez, también conocida como sequía hidrológica, y relacionada con los posibles problemas de atención de las demandas, las unidades de Támega-Manzanas y Alto Tormes permanecen en alerta; las de Tera, Carrión, Pisuerga, Cega, Bajo Duero y Torío-Bernesga se encuentran en prealerta; mientras que las restantes siguen en normalidad. 

Desde la Confederación ya advierten de que la situación de la cuenca es «muy irregular», destacando la «escasez de precipitaciones y las extremadamente bajas o inexistentes reservas de nieve actuales» en comparación con las disponibles a principios de febrero de otros años. 

Esto implica que el desarrollo de la campaña de riego de este año dependerá del volumen de agua embalsada al inicio de la misma y de las precipitaciones a lo largo de lo que resta de invierno y de la primavera. «Un cambio en la situación atmosférica que hiciera aumentar las aportaciones a los embalses permitiría arrojar mejores datos para la próxima campaña», señalan fuentes de la CHD. 

Desde la Federación de Regantes del Duero, su presidente, Ángel González Quintanilla, no esconde su preocupación por el desarrollo de la campaña de riego de este año. «La situación es complicada, estamos muy bajos y sin perspectivas de lluvias», señala. González Quintanilla recuerda que el «gran problema» de la Comunidad es que contamos con embalses «anuales», es decir «que tenemos que llenarlos al 85 por ciento de su capacidad» parta poder afrontar la campaña con garantías. Por lo que reclamó una vez más la necesidad de más regulaciones para evitar estas situaciones en época de sequía.