Aula de papel

Lorenzo Fernández


Flecos (IV) Exhaustos

05/03/2021

En su comparecencia en el Congreso de hace unos días Pedro Sánchez recurrió hasta en tres ocasiones a la consideración de la “España exhausta” por causa de la pandemia. Esto es y de acuerdo con la definición que da el diccionario de la RAE, una España enteramente agotada o falta de lo que necesita tener para hallarse en buen estado. 
El presidente volvió a recurrir a la misma idea en la rueda de prensa de los cerezos en flor del viernes, al aire libre en Moncloa. Es la novedosa última aportación a su discurso político. Habrá que añadir o precisar que, en efecto, así es. Pero no sólo por el impacto del mutante y escurridizo virus, sino exhausta también de tanta mentira y embuste por parte del titular del Ejecutivo.    
En realidad, la florida rueda de prensa en la soleada mañana monclovita con su estudiada puesta en escena, constituyó un nuevo gran engaño. No estaba en agenda. Pero Moncloa la improvisó para, oficialmente, dar cuenta de un Consejo Europeo telemático celebrado el día antes y aquella misma mañana, aunque a la hora de la verdad el objetivo de la misma era y fue muy otro: arrojar presión sobre el Partido Popular con motivo de la -en aquel momento- ruptura de las negociaciones para la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). 
Por supuesto, a su juicio el culpable del bloqueo había sido el PP. Y lo irritante del caso fue que el mensaje que Pedro Sánchez colocó tres o cuatro veces vino a ser otra gran falacia: la supuesta falta de seriedad por parte de un partido –el PP, claro- que un día dice querer negociar y al siguiente no. Los célebres “días pares y los impares”, respectivamente.
Mentira –insisto- porque la postura de los populares fue siempre y desde el minuto uno la misma y muy clara: veto como conditio sine qua non a la participación formal del partido de Pablo Iglesias en las negociones y exclusión como eventuales candidatos del juez clave en la condena por la Gürtel José Ricardo Prada, bien visto por Podemos, y la ex diputada morada Victoria Rosell. 
Cuando el PP se sentó a la mesa de la negociación fue porque desde Moncloa/Ferraz se le había asegurado que así sería. Lo sucedido es que al final faltaron a su inicial compromiso e intentaron colar a última hora las pretensiones de Podemos. De hecho, hasta en cuatro ocasiones se le preguntó a Sánchez por esos dos nombres y si el Gobierno estaría dispuesto a renunciar a ellos en aras del acuerdo que predica, pero el presidente dio a más que entender que uno y otra contaban con su visto bueno. ¿Quién, pues, bloqueaba?
El presidente predica flexibilidad y cesiones si se quiere llegar a un acuerdo, pero él, como vulgarmente se dice, no se apea de la burra. Para Sánchez, el movimiento es unidireccional si de la derecha se trata: siempre y sólo hacia sus posiciones. Tal vez para no embarrar más el terreno, el PP no entró en la necesaria contrarréplica. Veremos, en todo caso, en qué acaba esta historia del CGPJ, cuyo punto final a la hora de redactar estas líneas aún no estaba escrito. 
*Horas antes, Gobierno y Partido Popular sí habían llegado a un acuerdo sobre la renovación del Consejo de administración de RTVE. Algunos nombres de la lista consensuada sorprendieron en las filas populares, pero bien pudo tratarse de una contrapartida por que el primero hubiese aceptado la prometida relación de candidatos al CGPJ. Una especie de do ut des.
El caso es que con el acuerdo se cierran los casi tres años del mandato de Rosa María Mateo como administradora provisional única, que ha dejado al ente audiovisual público con los peores datos de audiencia de su historia. Ella se marcha después de haberse quejado de lo mucho que, a su entender, le ha hecho sufrir el PP. ¡Pobrecita! Muchos pensábamos que a estos puestos como el de la máxima responsabilidad en el complejo y no fácil mundo de Prado del Rey se llegaba ya llorada. Y más, conociéndolo ya por dentro, como era su caso.