TRIBUNA LIBRE

Fernando Jáuregui

Escritor y periodista. Analista político


"Por mis santos huevos"

28/02/2021

Resulta difícil de creer que sea el nombre de un juez --la quiniela de vetos se ha reducido, me parece, solo a José Ricardo de Prada-- el que impida el que sería casi un acuerdo histórico entre PSOE y PP para renovar de una vez el Consejo General del Poder Judicial, que lleva más de dos años habiendo sobrepasado su mandato, con todas las disfunciones que eso conlleva en la marcha de la Justicia. Yo creo que De Prada no deja de ser un pretexto más en el minado campo de la política testicular que nos caracteriza a los españoles: "Esto se hace (o no se hace) por mis santos huevos". Una frase que lo mismo se podría aplicar a Pedro Sánchez que a Pablo Casado, o, desde luego, a Pablo Iglesias o Gabriel Rufián, por poner tan solo unos nombres sobre la mesa de no-negociaciones.

Tan solo en el Partido Nacionalista Vasco, que es una formación de transacciones representada por un señor tan pragmático como Iñigo Urkullu, atisba uno a veces, entre mercadeo y mercadeo, ciertos rasgos de sentido común. Poco eco han tenido unas palabras de Andoni Ortúzar, que es nada menos que el presidente del PNV, sugiriendo que, si esto sigue así --y se refería sobre todo a la guerra interna abierta entre el Gobierno y el propio Gobierno, más que a la batalla con la oposición--, Sánchez se verá obligado a convocar elecciones para la primavera de 2022... si es que esto aguanta todavía un año, añado yo por mi cuenta. "Si tienen que hacer una crisis de Gobierno, que la hagan", concluye Ortúzar, en medio del silencio 'de Madrid', que como quien oye llover.

La ruptura de negociaciones sobre el CGPJ puede deberse también, en parte, además de lo de los santos huevos, a las reacciones negativas de algunos medios al pacto suscrito para la renovación del Consejo y la presidencia de RTVE. Fue un pacto bilateral, sí, en el que Unidas Podemos (y el PNV) metieron cuchara, dejando fuera a otros, quizá afortunadamente, y eso también lo digo yo. Pero fue, al menos, una muestra de realismo político, que ponía fin a una situación 'provisional', la que viven la radio y la tele públicas, insostenible. Tengo para mí que Casado se asustó ante la lapidación sufrida desde el bando propio: que si le deja vía libre a Vox pactando con el enemigo socialista, que si en el fondo admite la presencia 'morada' en la mesa del banquete negociador, que si todo lo que buscaba era meter dos o tres consejeros en la Corporación, que si una vez más le ha engañado Sánchez... Nada de esto es la escrupulosa verdad, por supuesto; pero eso, aquí y ahora, en esta atmósfera viciada de 'fake news', qué diablos importa.

En fin, tengo para mí que las negociaciones sobre el gobierno de los jueces, sobre el Defensor del Pueblo --qué buen nombre sería el susurrado de Gabilondo--, o sobre el Tribunal Constitucional, acabarán retomándose porque, como bien dice Ortúzar, esto no aguanta más. Ni, vuelvo a atreverme a opinar, son el magistrado De Prada, ni la magistrada y delegada gubernamental Rosell, ni el magistrado dicen que afecto al PP Abascal --vaya coincidencia de apellidos--, personas con peso específico suficiente como para justificar la ruptura de un acuerdo de Estado.

Cuídense de los idus de marzo, que ya nos contó Plutarco que es época poco propicia para los césares. Sobre todo, cuando los césares juegan constantemente con la geometría variable de los dados --esto, a veces, parece una ruleta, que esperemos que no acabe siendo rusa--, con alianzas imposibles con los bárbaros y cuando tratan de aplastar a los ciudadanos galos de Astérix, que han tomado la poción mágica del hartazgo. Porque, como podría haber dicho Ortúzar si se hubiese puesto en plan populachero, un día de estos ocurrirá que los galos de la calle descubran, entre oleada y oleada de la pandemia, entre escándalo y escándalo del emérito, entre las tentaciones cesaristas de unos y otros, descubran que son ellos, los ciudadanos digo, los que están ya hasta los mismísimos. Y eso no precisa de encuestas de Tezanos para empezar a detectarlo.