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"La próxima revolución de la prensa es la del metaverso"

David Alonso
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Fundador de la Delegación de Antena 3 Televisión en Castilla y León, director de la cadena en varias comunidades, máximo responsable regional de Onda Cero y colaborador en Promecal, este palentino cuelga las botas tras cuatro décadas comunicando

Ignacio Fernández Sobrino. - Foto: Tajes

Cómo ha sido para un trotamundos del periodismo colgar las botas tras décadas dedicado al mundo de la información?

Tampoco las he colgado, he cambiado de actividad, es decir, que ya no desempeño una actividad laboral cotidiana y tengo una situación de 'estado en la reserva', pero lo cierto es que yo sigo activo. Ahora que no me dedico a las mismas actividades tengo la sensación de que puedo repartir mejor mi tiempo, porque antes estaba mucho más focalizado en el mundo laboral y ahora puedo hacer un abanico de cosas que antes no hacía. La verdad que ha sido positivo porque este cambio me permite diversificar mi tiempo para viajar, leer o estudiar.

¿Qué ha cambiado desde que entró en la profesión hasta ahora?

Yo creo que el cambio fundamental ha sido un cambio tecnológico, que a su vez ha provocado otro tipo de cambios que conciernen al contenido y a los formatos. Ahora es mucho más sencillo que cuando yo empece mover información, mover archivos, fotos, textos… y eso le da mucho dinamismo a la profesión. Cuando yo empece, prácticamente hacer una crónica en la radio desde exteriores era una proeza, porque no había ni teléfonos móviles, y hoy por hoy, hacer un directo es tan sencillo como tener un smartphone. Esto tiene una vertiente positiva y negativa, ya que puede devenir en una sobreinformación.

¿Cómo recuerda el salto de una prensa analógica a la digital?

En el último lustro del siglo pasado empezó el concepto de navegación y obtención de información desde internet. Y ya en el siglo XXI empezó la gran transformación con la posibilidad de mover grandes archivos con la llegada de la banda ancha. Fue un cambio muy rápido, donde vimos que en lugar de las líneas típicas de teléfono reconvertidas en elementos de envío de archivos y datos, teníamos líneas específicas de banda ancha y eso nos dio mucha capacidad de producción. Por ejemplo, antes en la televisión era viajar, llegar, grabar, volver, editar, y emitir, ahora no hacía falta todos esos pasos, porque se podía emitir desde el lugar y no hacía falta grabarlo. Nos dio una gran capacidad de movimiento que para nosotros fue una grandísima revolución.

¿Cree que habrá otra revolución en el periodismo como la que supuso la llegada de internet?

Acertar es difícil, porque ahora no conocemos todos los condicionantes que habrá en el futuro. Quién nos iba a decir a nosotros hace años que la televisión podría verse desde un teléfono móvil. La transformación digital que todo el mundo coincide que va a ocurrir es la que concierne al metaverso, donde todos tendremos un universo propio con una serie de elementos a nuestro gusto. Y porque no pensar que uno de esos elementos puede ser el magma informativo que nosotros requiramos. Esto nos va a permitir una máxima especialización, porque la gente consumirá la información de nicho de lo que quiera y cuando quiera. La revolución será la de la especialización, y esta pasa por un solo camino que es la calidad. Si tu te especializas puedes ofrecer y dar más calidad, porque haces solo algo y ese algo tienes que hacerlo muy bien.

Entonces, ¿estamos mejor o peor que hacer 40 años cuando empezó?

Muchísimo mejor, porque hoy por hoy todo lo que ocurre pasa por lo que se cuenta y como se cuenta. Y, en realidad, los medios de comunicación no se han convertido solamente en un elemento de transmisión, que sería el ejemplo de la cadena de montaje de las fábricas, sino que los medios de comunicación son intérpretes de las cosas. Como una especie de filtro, y en ese sentido nuestra relevancia es mucho mayor que la que había en su momento hace cuarenta años.

¿Twittear es informar?

Yo soy devoto de Twitter, pero me cuesta trabajo explicarme porque lo que quiero decir es que Twitter es a los efectos de la comunicación como lo es la materia prima en la gastronomía. Si tu mezclas bien los ingredientes puedes ser Ferrán Adriá, o puedes ser un desastre de un bareto de tercera división. Twitter lo que tiene es la desintermediación, entonces, si tu eres un cafre y desintermedias, serás más cafre. Pero tiene una ventaja, que te ofrece la posibilidad de, en tiempo real y de forma directa, tener comunicación con testigos directos que de otra forma sería imposible. Por ejemplo, en la última crisis de Afganistán, nos hemos dado cuenta como había periodistas en el escenario de la noticia transmitiendo información sin intermediarios. A mi me parece que es una herramienta maravillosa que, como todo, bien usada es fantástica, pero que mal usada es un desastre.

¿La pandemia ha cambiado la forma de informarse de la población?

Yo creo que durante la pandemia ha hecho falta mucha información, porque todas las mañanas se necesitaba actualizar los datos, los contagios, la incidencia, y esto hizo que hubiera un consumo masivo de información. Como no todo el mundo tenía a mano las herramientas necesarias, hemos visto como se ha intensificado el papel de las redes sociales o el de los programas de mensajería tipo Whatsapp. Y esto es un poco distorsión. Yo siempre digo que los medios de comunicación tenemos que esforzarnos para que la gente tenga cada vez mayor calidad de la información y mayor exigencia sobre nosotros mismos como consumidores. Y abrir el debate, que en Estados Unidos ya lo han hecho, respecto hasta que punto las 'fake news' tienen que ser controladas y vigiladas por las autoridades. La pandemia tiene el peligro de que todos hemos consumido mucha información pero no siempre somos capaces de diferenciar los canales confiables de los no confiables.

¿Y qué pueden hacer los medios en esta lucha contra las 'fake news'?

Es trabajo de todos. Te voy a poner como ejemplo lo que ocurre en el sector agroalimentario con la trazabilidad. Saber donde nació el cordero, quien lo ha matado y quien lo ha transportado. Y esto es igual. Para evaluar la calidad de una información tienes que conocer su trazabilidad, y para que exista tiene que haber una 'etiqueta identificable'. Si la gente sabe que un medio en concreto tiene reputación, calidad y controles sobre la información sabe que se puede fiar. Pero, sin embargo, si le damos pábulo a cualquier material que nos llega con independencia de por donde nos llega nos exponemos a intoxicarnos como ocurre con un alimento que se encuentra en mal estado.

Ha trabajado en televisión, radio, y escrito en prensa. ¿En que medio se ha sentido más cómodo?

Es muy difícil. Yo siempre digo que la reflexión la tienes cuando escribes y cuando lees; la información la tienes cuando tu eres capaz de escuchar e interiorizar; y cuando la información se acompaña de entretenimiento o de la capacidad seductora de quien te atrae y se queda con tu atención es la televisión. Por lo tanto, los tres medios son distintos. A mí me resulta muy cómodo leer, porque la lectura tiene ciertos alicientes y creo que todos deberíamos leer más. También te digo, la fuerza de la palabra es muy grande, y la palabra en la radio tiene un valor adicional, que es la confiabilidad de quién la traslada. Los hechos, sin cortapisas los emite la televisión, que pone una cámara y te cuenta lo que está pasando. Es difícil elegir entre los tres, aunque, eso sí, cada vez me gusta más leer.

Como conocedor de otros territorios en los que ha trabajado y ha vivido. ¿Qué puede hacer Castilla y León para salir de un segundo o tercer plano informativo?

Yo creo que por un lado tenemos que poner en valor cosas que no siempre somos conscientes de que existen. Es decir, las condiciones de vida, los valores intangibles e inmateriales que tiene Castilla y León. Todo eso son elementos relevantes que no consideramos y a la hora de un consumidor de información fuera de aquí lo puede valorar. Nosotros hacemos cosas y no le damos importancia. Por eso hay que ponerlo en valor y sentirnos un poco más ufanos de lo que hacemos. Y luego, eso sí, intentar tener nosotros más peso específico en ámbitos tales como el político o el económico, porque tenemos mucha costumbre de querer hacer cosas sin que se entere el vecino. Nos gusta ser como somos pero procurar no hacer ruido, y, quizás, otros que tienen el mismo contenido informativo o menos que nosotros están más acostumbrados a darse importancia y ponerlo en valor.

¿Somos endogámicos informativamente hablando?

Vitalmente somos endogámicos. Estamos más acostumbrados a los silencios que a las palabras, nos gusta ser discretos, nos gusta dar poco que hablar, y esto que es nuestra vida habitual, al convertido en elemento informativo, pues pasa lo que pasa. Aquí nos cuesta más trabajo que en otros sitios el hecho de que al salir a la calle con una cámara o un micrófono la gente hable, y luego hay lugares donde lo difícil es que suelten el micrófono. 

¿Qué ha significado ese recientemente ganado Premio Cossio a la Trayectoria? ¿Es el broche de oro de una carrera brillante?

Totalmente. Para mí fue impacto. Primero fue un orgullo recibirlo con unanimidad del jurado, ya que me hace formar parte de un elenco de premiados a los que jamás se me ocurrió pensar en pertenecer. Pero luego fue muy relevante la materialización del premio, el acto de la entrega, el cariño que recibí, ver a todos mis compañeros, el nivel que había, la pequeña fiesta que tuvo lugar allí… De repente visualizas un premio gigante a una carrera, que además te están otorgando aquellos con los que has trabajado y competido durante muchos años. Para mi fue un acontecimiento muy importante.

¿Le ha quedado algo por hacer a lo largo de su trayectoria?

Hay muchas cosas pendientes. Es probable que todos tengamos que mejorar la calidad del producto, que ciertos formatos, como por ejemplo las entrevistas, los hacemos poco y hay que realizarlas más porque es muy importante que esa gente que no está en primera fila de la actualidad, pero hace cosas muy relevantes, tenga su espacio, y no solo centrarnos en esa gente que les damos mucha importancia y salen todos los días sin hacer cosas relevantes. Ahí me queda la espina de mejorar esa calidad del producto. Y luego me da pena pensar en algunas localidades de Castilla y León a las que yo, como director regional, no siempre las he atendido y seguramente se merecen más atención. Siempre hemos hecho mucho esfuerzo con el mundo rural pero no siempre lo hemos conseguido. Tarea queda.

Al hilo de esto, ¿tenemos los medios una visión distorsionada de lo que le preocupa a la gente?

Totalmente. El papel de experto que se le reserva a los periodistas consiste en, no solo contar lo que pasa, sino distinguir lo urgente de lo importante. Esto es vital, porque hay cosas que son de ahora, que a nosotros nos parecen importantes porque acaban de ocurrir, pero realmente no lo son si las pones en su contexto. También es clave distinguir la anécdota de la categoría. A veces somos un poco anecdóticos. Y todo ese conjunto se sintoniza con el contexto. Una cosa es una cosa, pero cambia mucho si la pones en su contexto. Si una información de ahora mismo la pones en grandes titulares, con grandes caracteres y grandes alharacas, y no la contextualizamos, le damos una importancia que no tiene, porque vinculada con otras cosas que vana a pasar igual no son tan importantes. Contextualizar requiere un trabajo profesional del periodista, porque no somos un tipo que ve algo y lo cuenta, que ese es uno de los problemas que tenemos, que somos muy declarativos. Y muchas veces se fabrican productos para su consumo por parte de los medios de comunicación y solo para los medios, con declaraciones hechas para ser publicadas que no tendrían cabida más allá de eso.

¿Qué le diría a un alumno de 1º de Periodismo para alentarle?

Hay un cierto despiste de hasta que punto se puede trabajar en esto, porque hay un desajuste entre los empleos disponibles y los futuros empleadores. No hay duda de que la sociedad del medio plazo es la de la información, y que tarde o temprano se requerirá de más producto y cada vez habrá más demanda. Lo que tienen que hacer es ser sumamente conscientes de que, igual que un médico tarda en formarse ocho años y luego sigue, a nosotros nos va a pasar igual y vamos a tener que estar en continuo cambio. Como me dijo un viejo maestro: 'Un periodista es un especialista en ideas generales'.