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José Ignacio Dávila

Pensando

José Ignacio Dávila


La acción política parlamentaria

15/07/2022

La acción política parlamentaria conlleva un compromiso moral y político, al asumir la representación ciudadana y los valores constitucionales de un Estado Social y Democrático de Derecho que proclama el pluralismo político como fundamental, con la Libertad y la Justicia, confirmado, con el acatamiento de la Constitución, el respeto con el pluralismo político garantizando la presencia parlamentaria acorde con la voluntad soberana de los ciudadanos, la representación popular en las Cortes Generales (Congreso, Senado), Parlamentos Autonómicos, y demás órganos representativos. 
La actividad política representativa exige el ejercicio de la libertad parlamentaria, por ser manifestación de la soberanía popular. La legitimación popular del poder soberano cuenta con su presencia real en la acción política, así lo hemos dejado escrito en la Constitución, ratificado, refrendado y autorizado con los votos, para que quede reflejado en la actividad de nuestros representantes. Son representantes en estos negociados de la vida política y administrativa, por haber asumido su responsabilidad, comprometidos con la Constitución de la ciudadanía española, como ciudadanos reales por el universo de la representación de la Nación cultura, integridad e identidad española, y no otra cosa. 
Los derechos fundamentales no son una mera declaración constitucional, sino la real presencia de la soberanía de los ciudadanos españoles: en toda la dimensión de nuestra Nación. Somos seres reales, y aun quedamos unos cuantos como partes vitales de las votaciones del nacimiento de Nuestra Nación Española Constitucional, en el siglo XX. 
Somos seres reales y vecinos en la España de la convivencia material posible, y real, en la vida social y normal, en la búsqueda de la mayoría de edad política en buenas cabezas que ejerzan la acción política parlamentaria sin parcelas que impidan la igualdad de derechos, deberes y obligaciones de los ciudadanos españoles, y en una vida normal, política responsable y no otra cosa como opción vital. 
La acción política parlamentaria tiene su dimensión ciudadana y su responsabilidad por el común de la soberanía ciudadana y valorar cuánto cuenta el esfuerzo por la formación y preparación tan necesarias en ciudadanos que necesitan estar siempre preparados para hacer una sociedad real de todos para todos. Las generaciones tienen el derecho de conocer nuestra historia real, no las aproximaciones doctrinarias al poder excluyente de nuestra gran Nación en nuestra historia y cultura en los milenios de la historia escrita. Cuando llega el análisis del resultado de la forja de nuestra identidad cultural y política, en el Estado de la Nación y de las actividades y responsabilidades políticas, no debemos olvidar a la nuevas generaciones, para que la acción política responsable no se olvide de las generaciones que no han vivido el inicio del consenso constituyente, para que sean capaces de estudiar para comprender y valorar la importancia de la vida en el respeto de la dignidad de la persona, porque son seres reales que deberán continuar exigiendo una acción política responsable: la vida en un Estado democrático que nos entregamos los españoles en 1978, con la Monarquía Parlamentaria como forma política de nuestro Estado. Es fruto real del consenso constitucional para el encuentro, para vida en la superación de los conflictos históricos pasados y presentes, que nunca ocultar, para escribir la historia real en el respeto de la dignidad humana; en cada persona, y en que nadie es más que nadie si no hace más por los demás, en un proyecto de vida común amparado por leyes justas en cada lugar que la vida disponga.
El equilibrio entre opciones políticas legítimas, su presencia parlamentaria en el ejercicio de nuestra soberanía, tiene que garantizar el respeto de los derechos fundamentales de la dimensión ciudadana de cada quien y cada cual, en suma de ciudadanía soberana con nombres y apellidos en todo nuestra dimensión social, en igualdad de derechos en cada lugar de nuestra Gran nación, desde que se inicia la vida hasta el momento del relevo natural y cesión de la soberanía a los ciudadanos para el aumento de su patrimonio político, vital y social, en los hijos, vecinos y ciudadanos que cada día somos partes de la vida en familia, barrios, pueblos y Ciudad de nuestra dimensión abulense.
La representación política, participativa, en las Cámaras representativas, es respuesta a la decisión constituyente, y ya hemos comprobado la importancia que tiene el ejercicio de la representación parlamentaria, y las lecciones que da la vida en estos teas: a) que la legitimación popular del poder funciona si va de la mano del derecho a la libertad; b) que nadie pueda apagar la luz de la soberanía inmanente en cada persona, desde que se es proyecto de vida por nacer, y cuando llegue el relevo generacional, que sea natural; c) que siga la vida sin sorpresas, haciendo real la dimensión democrática sin sorpresas, con buenas decisiones económicas y políticas, sin inflaciones que vacíen ningún bolsillo; d) sumen su aportación, para una acción política responsable, de la de verdad, de la buena y real acción política parlamentaria, en el debate social del Estado de la Nación Española.