Francisco Javier Rojo quiere abrir la Fiscalía a la sociedad

M.E
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Toma posesión como fiscal jefe de Ávila, cargo que lleva ejerciendo en funciones casi un año, y se fija como "principio irrenunciable" prestar protección a los más desfavorecidos. El acto estuvo presidido por la Fiscal General del Estado

Francisco Javier Rojo quiere abrir la Fiscalía a la sociedad - Foto: David Castro

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Toma de posesión del fiscal jefe de Ávila

Francisco Javier Rojo tomó posesión este jueves como fiscal jefe de la Fiscalía Provincial de Ávila, cargo que lleva asumiendo en funciones desde octubre del año pasado, y lo hace apostando por una institución “moderna, eficaz, ética, transparente, de calidad, accesible, proactiva, integrada en la sociedad y sobre la base de que nos encuentren siempre del lado de los que más nos necesitan”. Tras firmar el acta y tomar asiento en señal de la toma de posesión de su nueva responsabilidad, Francisco Javier Rojo abogó por “abrir la Fiscalía al ciudadanía” y por convertir en “principio irrenunciable la protección de los sectores más desprotegidos de la sociedad, como las víctimas de violencia, explotación y trata, los menores de edad, los mayores, las personas con discapacidad o los inmigrantes”.

En un acto presidido por la Fiscal General del Estado, Dolores Delegado, y que contó con la presencia del presidente de la Audiencia Provincial de Ávila, Javier García Encinar, así como con el fiscal jefe de Castilla y León en funciones, Emilio Fernández Rodríguez, y el ex ministro Mariano Fernández Bermejo, el fiscal jefe de Ávila subrayó su gran conocimiento de la institución provincial, dado que lleva en la casa casi treinta años, lo que implica conocer “sus carencias y necesidades pero también su gran potencial y sus excelencias”. En este sentido, se comprometió a mantener las “cosas buenas” del legado de su predecesor, Juan Miguel Gómez Cortes, y aunque descartó una revolución, explicó que los nuevos tiempos imponen “transformaciones” y que los retos que tiene por delante “no son pocos”. Así, citó la consolidación del empleo de las nuevas tecnologías y la justicia digital, la profundización de la ética en la profesión, la estimulación de la formación continua, el correcto desempeño de las especialidades, la transparencia en la toma de decisiones y el reparto equitativo en su equipo, la apertura de la fiscalía a la sociedad, el mantenimiento de una relación fluida con los medios de comunicación e incentivar las relaciones con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, además de la protección de los más desfavorecidos.

En su intervención, Rojo subrayó la “gran ilusión” con la que accede al cargo, no exenta de responsabilidad, y mostró su disponibilidad a tener muy en cuenta al resto de trabajadores de la Administración de Justicia y también a apoyarse en la plantilla de fiscales de Ávila, en la actualidad nueve (siete y dos sustitutos), un núcleo “sobre el que basaré mi proyecto”, dijo. El agradecimiento a su padrino, el ex ministro Mariano Fernández Bermejo, y a su familia no faltaron en un discurso en el que también quiso acordarse de las familias de las víctimas de la pandemia y de los profesionales que trabajan en primera línea por combatir el virus.

Dolores Delgado tomó la palabra para destacar el papel de unas fiscalías territoriales que “representan el alma de la carrera fiscal” por ser donde “se refleja con más fuerza el espíritu de servicio público”, una vocación que “nos acerca a la ciudadanía y nos lleva a defender la dignidad humana”, dijo. La proximidad con los ciudadanos “nos permite conocer sus problemas y diagnosticar las soluciones”, indicó la Fiscal General del Estado, quien aseguró que la institución central “trabaja para mejorar la situación de las fiscalías”. En este sentido, señaló que “robustecer las fiscalías territoriales pasa por nuevos proyectos que supongan un cambio de paradigma” en el que “el foco esté compartido” y en el que los servicios centrales estén “al servicio de los territoriales” porque eso es “estar al servicio de la ciudadanía”.

Delgado resaltó el “extraordinario esfuerzo” de las fiscalías territoriales durante la pandemia y negó que se hubiera hecho “dejación de funciones, todo lo contrario, se ha llevado hasta las últimas consecuencias el servicio público con inteligencia, prudencia y una entrega extraordinaria”. A su juicio, “se ha trabajado a contrarreloj, se ha puesto el foco en los colectivos más vulnerables, como los mayores, y en los colectivos que han dado todo por nosotros”, añadió.

Las últimas palabras fueron para ensalzar la vocación, la preparación y la calidad humana del nuevo fiscal jefe de Ávila, del que aplaudió su proyecto de incluir a todos los operadores jurídicos, lo que “es un éxito seguro”, apuntó.