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Redescubrir a J. Ramón Jiménez a través de libros escolares

D.C
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'Asnografía' recuerda en el Archivo Histórico Provincial cómo la obra del Nobel de Literatura de 1956 ha sido utilizada durante cien años para ayudar a que los niños entrasen en el mundo de las letras

Redescubrir a J. Ramón Jiménez a través de libros escolares

Juan Ramón Jiménez, poeta y narrador español al que la concesión del Premio Nobel de Literatura de 1956 hizo 'inmortal', ha sido a lo largo de los últimos cien años, ahora con menos peso que en el siglo XX, uno de los referentes constantes en los que los creadores de los libros de texto para colegios e institutos se fijaron especialmente para acercar el mundo de las letras a los jóvenes estudiantes.

Seguramente ni los poemas elegidos ni el espíritu transmitido en esos libros didácticos eran los más 'atinados', ya que los versos solían ser elegidos por su sonoridad, su ritmo y su facilidad para ser memorizados antes que por su hondura (ahí está su Verde verderol o Novia del campo, amapola), y su magistral Platero y yo fue casi siempre cercenado de sus partes más polémicas y de denuncia social (que las tenía, y no pocas) para centrarse en lo bucólico, pero lo cierto es que para quienes pasaron por el colegio hace ya muchos años la figura y la obra de Juan Ramón fue importante en su educación escolar.

Para recordar ese peso del poeta de Moguer en la educación de los españoles a lo largo de muchas décadas, sin ánimo crítico aunque sí se explique que la riqueza de su literatura va mucho más allá de lo que se acotaba en esos libros de texto, se ha creado una exposición titulada Asnografía. Juan Ramón Jiménez en la cultura escolar española, una muestra sencilla, curiosa y didáctica para los jóvenes y llena de recuerdos para los mayores, que puede verse en el Archivo Histórico Provincial de Ávila hasta el día 28 de febrero (de lunes a viernes, de 8,30 a 14,30 horas).

Esta exposición, cuyo título alude a uno de los capítulos menos conocidos del libro Platero y yo (no recogido en los libros escolares seguramente por la feroz crítica que hace a las convenciones académicas), invita a contemplar cómo fue trasladada una parte de la obra de Juan Ramón Jiménez al curriculum escolar español a lo largo de cien años, viaje en el tiempo que se hace a través de una muestra de textos e imágenes extraídos de manuales de lectura, de lengua y de literatura de Educación Primaria y Secundaria.

Los libros de texto más antiguas recopilados para esta cita se remontan a 1929 (una selección de prosistas castellanos) y los más recientes son de hace unos pocos años, figurando en medio muestras de los primeros años de la dictadura y luego su notable presencia para atender a los 'niños de la EGB', con un especial recuerdo para el inolvidable manual de lectura 'Senda'.

Ese intento conseguido de mostrar al público del siglo XXI cómo fue representada, reinterpretada y dada a leer la obra del Nobel en las escuelas se 'escenifica' para el visitante de la exposición en tres etapas complementarias: la primera está dedicada al inmortal burro Platero; la segunda, a la poesía de Juan Ramón Jiménez; y la tercera, a la imagen que se fue dando del propio poeta, un intelectual republicano que se exilió tras la guerra civil.

El primero de esos capítulos, tras una introducción a 'Juan Ramón y su obra en los manuales escolares', se titula 'Platero… entre adverbios y preposiciones', y en él no solamente se da fe de la constante presencia de textos seleccionados del celebérimo Platero y yo en los libros escolares sino que el Platero que llegó a los niños no fue exactamente el que creó su autor, ya que siempre se puso el acento en los aspectos alegres mientras que «fueron atenuados o ignorados el desamparo y la pobreza de los niños, la injusticia social o la crueldad humana, que en el libro abundan y alcanzan tintes dramáticos, incluso trágicos». Por ello, se apunta, «Platero ha tenido tanto éxito y ha quedado tan desfigurado que se ha vuelto, paradójicamente, un desconocido» y «cien años después sigue esperando otras lecturas».

El segundo, 'Poesía… La enseñanza de una pasión', explica que «de la ingente producción» del poeta fueron escogidos muy pocos poemas, y habitualmente de forma reiterativa, para llenar los libros de texto, la mayor parte de ellos de sus primeras etapas; los criterios de selección, se añade, fueron fundamentalmente en atención a «tener rima, ritmo y forma de canción», a evocar escenas populares, sencillas y amables, y aludir a la naturaleza y a la infancia «en ocasiones en tono nostálgico y dulcemente triste y compasivo». Igual que en el caso de Platero, se comenta, «la poesía de Juan Ramón tiene en los manuales una presencia sucinta y, en parte, desdibujada… sigue a la espera de una lectura que la ofrezca viva, desnuda y apasionada».

El tercero realizar unos 'Retratos escolares de Juan Ramón' y cuenta las diferentes perspectivas desde las que esos textos abordaron su persona, la de un hombre llenos de matices cuyos claroscuros se acentuaron en la posguerra.