Goleada final para quitarse las dudas

A.S.G.
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4
Colegios Diocesanos UCAV
1
Almazán
Finalizado
El Colegios Diocesanos UCAV se impone al Almazán en un partido muy igualado pero que acabó roto en el tramo final tras un penalti a favor de los locales, que perdieron a Pablo Negro por una lesión en el hombro

Goleada final para quitarse las dudas - Foto: David Castro

Tenía sus dudas el Colegios Diocesanos UCAVy era normal. Llegaba al partido después de tres encuentros suspendidos, dos semanas de entrenamientos marcados por los efectos de ‘Filomena’, un parón en la competición que se extendía desde las Navidades y con lo justo por los problemas en una defensa que obligó a colocar a Nacho y Víctor en el eje de la zaga. Eran muchas las incógnitas al inicio del partido, pero quedaron resueltas en el final. Los colegiales se imponían por 4-1 al Almazán en un choque donde los de José Alberto Fernández Somoza supieron ser efectivos y eficientes ante la necesidad. Pudo llevarse el duelo a Soria el Almazán, que hizo méritos para ello. Se esforzaron Albitre, Garcés y Plaza, pero sucumbieron ante el trabajo defensivo de los colegiales y el golpe moral que les supuso el penalti, una mano inocente dentro del área de los visitantes que acabó siendo el 2-1 y la clave de un choque que los de Somoza se encargaron de sentenciar en los últimos minutos. Y no fueron pocos, porque el partido estuvo parado mucho tiempo por la lesión de PabloNegro –se le salió el hombro– y el colegiado decidió alargar el descuento hasta lo innecesario.

El viento empezó siendo desde el primer momento protagonista de un partido en el que era el Almazán el primero en adelantarse en el marcador. Lo pudo hacer de inicio, cuando aún se acomodaba el respetable en sus asientos. Un mal saque de puerta de Darío, que golpeó en la espalda de Garcés, dejaba a Santa con una oportunidad clara de gol. Arrancó directo y encaró portería, pero su disparo se iba fuera. El viento le jugó una mala pasada al portero local y se la volvería a jugar después –minuto 12– cuando Plaza conseguía un gol olímpico. El soriano lanzaba cerrado y el aire acababa de hacer el resto, pese al intento de Héctor por evitarlo. Jugaba el Almazán con el aire a favor y convertía cada uno de sus lanzamientos de córner en una clara ocasión. Le costaba al Diocesanos asentarse en el partido, pero lo hizo de la mejor manera, logrando el empate.

Salieron en largo los de Somoza para que Héctor se quitara de encima a Losi. Se la dejó a Mayorga, que vio claro el disparo. Se la acomodó a la diestra y le puso tanta rosca como intención para disparar ajustado al palo que no estaba cubriendo Heredia, que hizo la estatua. Era el minuto 19 y el Diocesanos hacía algo más que empatar. El gol ayudaba a los de Somoza a despertar y pasar a dominar el partido.  Pudo calcar –minuto 29– la jugada Juli, pero tras una bonita acción individual y coquetear con el balón y el defensor  su disparo se marchaba fuera. No faltó la respuesta del Almazán, que se encontró con Darío. Garcés le ganó la espalda a los centrales y se plantó ante el abulense con tiempo suficiente para pensar. Su disparo lo atajó el portero con el pie.

Inquietaba el Almazán pero el partido estaba del lado local. Se entendían a la perfección Héctor y Mayorga en banda, Juli buscaba el gol de falta y Pablo Negro abría las líneas con cada zancada.Pero el último susto lo daría el Almazán cuando Albitre, con el árbitro ya mirando el tiempo y pensando en el descanso, disparaba al palo.

No fue un buen inicio de segunda mitad para el Diocesanos. En un ida y vuelta Albitre y Plaza trataron de romper la igualdad en un marcador que seguía frío, como la tarde, salpicada por la lluvia. Sin embargo el escenario cambió de manera radical. Una mala caída de PabloNegro dejó al abulense en el suelo. Con el hombro dislocado, el partido quedó parado. El ritmo, como los ánimos, quedaron rotos. Se hundirían los del Almazán cuando el colegiado señalaba el punto de penalti. Mano clara en el área. La provocó Juli y se la pidió Encinar, ajeno a las protestas de los sorianos, que habían reclamado en la acción previa a la lesión de Pablo Negro pena máxima cuando Garcés caía en el área colegial. El centrocampista no dudaba y con un disparo seco hacía el 2-1 desde los once metros.

El gol fue un duro varapalo para el ánimo de los sorianos, que se derrumbaron.El equipo de Rojas quedó descolocado y en el desconcierto Juli buscó su premio. Lo había buscado toda la tarde y lo consiguió en una jugada individual por banda. Rompió al defensa y aunque apuró en exceso la línea de fondo su duro disparo acababa en el fondo de la red con ayuda del portero. Era el 3-1, toda una tranquilidad. El 4-1 ya sería la sentencia. Con el tiempo reglamentario cumplido el  Diocesanos buscaría el último de la tarde en una jugada a balón parado en la que funcionó la pizarra a la perfección. Juli la colgó al vértice del área pequeña y Encinar, libre de marca, aparecía para lanzarse a cabecear y hacer el cuarto de la tarde el segundo en su cuenta particular.