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Los Reyes desafían el frío y la nieve

B.M / J. Mateos
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La adversa meteorología condicionó parte de los desfiles que se celebraron en la provincia, algunos pasando a espacios de interior

Los Reyes desafían el frío y la nieve

La noche de Reyes es probablemente la más mágica del año, sobre todo para los más pequeños, pero este año estuvo muy condicionada con la adversa meteorología que condicionó en parte los desfiles que se celebraron en la provincia, algunos de los cuales se tuvieron que pasar a espacios de interior.

Tres ejemplos de lo que esto supuso, con la lluvia y la nieve, se vivieron en Mijares, Las Navas del Marqués o Piedrahíta.

En el municipio del Valle del Tiétar se celebró la cabalgata a pesar de la lluvia, de modo que el tradicional desfile realizó su recorrido a pesar de la persistente lluvia y garantizando las medidas sanitarias preventivas establecidas.

Los Reyes desafían el frío y la nieveLos Reyes desafían el frío y la nieveDe este modo, los niños de Mijares tuvieron la oportunidad de saludar a los tres Magos de Oriente, que se situaron en sus respectivas carrozas y tronos acompañados de la comitiva real hasta que finalizó su itinerario en el edificio consistorial.

La alcaldesa, Soraya Blázquez, definió el 5 de enero como un día de ilusiones, sueños y deseos, al tiempo que agradeció la colaboración de la población para el normal desarrollo de la cabalgata y el respeto de las distancias interpersonales.

La nevada que cayó en Las Navas del Marqués puso en serias dificultades la celebración de la cabalgata. La incertidumbre de la posible celebración se hacía patente en el ambiente que reinaba en el público que aguardaba impaciente una solución. Después de ir venciendo con mucho trabajo los múltiples obstáculos, la organización decidió que se llevara a cabo la celebración a la vista de que la noche suavizó el frío y los pequeños copos de nieve y la ligera llovizna hacían factible la celebración.

El primer acto que realizaron sus Majestades de Oriente al llegar a la localidad fue acudir, acompañados de sus correspondientes pajes, a la iglesia parroquial, donde se postraron de rodillas delante del Niño Jesús para adorarle y ofrecerle sus presentes. Una vez finalizada su visita a la iglesia, se dirigieron a la plaza de la Villa y, colocados en sus respectivas carrozas, iniciaron el desfile real, que se llevó a cabo gracias al trabajo de una máquina quitanieves que iba limpiando la calzada en todo su recorrido. Daba gusto ver el semblante sonriente y emocionado de todos los niños que con sus miradas contemplaban de cerca el paso de Melchor, Gaspar y Baltasar, sus personajes preferidos en esta noche mágica, que consiguieron con su presencia hacer realidad todas sus ilusiones.

La lluvia tuvo su protagonismo en Piedrahíta donde su presencia impidió que hiciera el recorrido en la calle, pero para no defraudar la ilusión de los niños, que llevaban dos años esperando para ver a Sus Majestades, se hizo un acto en el interior que los pequeños también pudieron disfrutar.