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Emilio García

Desde el mirador

Emilio García


En la encrucijada

10/06/2022

Los relatos que se crean en la cueva propagandística monclovita no tienen límites y parangón. Llevamos años escuchando lo que han generado los equipos de Redondo y ahora López para destacar el valor y la palabra de nuestro primer ministro.
Apenas han pasado doce meses y volvemos a las andadas. Si hace un año había que acabar con Ayuso y Abascal, para lo cual se inventaron una serie de sobres que llevaban en su interior balas y navajitas ensangrentadas, ahora lo que se pretende es rescatar a Sánchez del fango en el que se ha metido con las escuchas de sus socios.
Sorprende que todavía no sepamos nada de las investigaciones habidas sobre los sobres de la campaña madrileña y que nuestro Gobierno ahora quiera dar luz sobre lo sucedido con la injerencia de un programa informático en las redes políticas españolas. ¡Sorprendente! Tienen la caradura de vociferar que se llegará hasta el fondo, lo que quiere decir que buscarán un chivo expiatorio (como sucedió con la directora del CNI, a quien le echaron las culpa cuando el cargo tiene un jefe superior y único) o se dormirá el asunto en el limbo del tiempo para que el primer ministro pueda seguir viviendo tranquilamente en Moncloa.
Por eso, no tenemos que preocuparnos por nada, pues ya estamos comprobando cómo todo lo sucedido con el espionaje presidencial y ministerial y autonómico ya ha pasado; cartas cruzadas entre políticos, inquietudes ideológicas y proclamas lanzadas de la tribuna por parlamentarios ofendidos, pero nada de nada. 
Mientras los españoles van a trabajar todos los días –esa clase media machacada a impuestos– nuestros ministros salen en tromba a apagar los incendios que su primer ministro va sembrando en cada uno de sus paseos. Lo de no tirar colillas a la cuneta no va con él. Ni tampoco que muchos políticos utilicen como residencias personales viviendas públicas que pagamos todos los españoles y ellos apenas un par de cientos de euros mensuales: ¡así es como entienden la precariedad habitacional de muchas familias! Este es el privilegio de numerosos miembros de la Administración Pública y políticos (Gobiernos y altos cargos), sobre todo cuando sabemos que cada parlamentario español nos cuesta a los ciudadanos casi 350.000 euros anuales. ¡Insostenible!
Mientras esto pasa en España, desde el Gobierno impulsan leyes que atentan sectariamente contra el hombre y se indulta a secuestradoras de niños; y, al tiempo que la verborrea ministerial atosiga por igual a cualquier ciudadano de bien, la vicepresidenta pone en marcha su plataforma política (Sumar) para buscarse nuevos aliados que den consistencia y solidez a su propia persona porque sus compañeros de viaje ya no le gustan.
Pero el problema de mayor gravedad social –junto con la recesión económica que estamos padeciendo– es el sistema educativo (la Ley Orgánica de Modificación de la LOE; Lomloe o ley Celaá). Entre los nuevos «enfoques» que plantea se encuentra el «enfoque de igualdad de género a través de la coeducación y fomenta en todas las etapas el aprendizaje de la igualdad efectiva de mujeres y hombres, la prevención de la violencia de género y el respeto a la diversidad afectivo-sexual, introduciendo en educación secundaria la orientación educativa y profesional del alumnado con perspectiva inclusiva y no sexista» (preámbulo). Además de esto, las modificaciones que se aprobaron tienden a recoger las directrices de la Agenda 2030 y a dar la libertad a cada autonomía.
Es decir, que si uno analiza con detenimiento las directrices fundamentales del texto puede apreciar la enorme ideologización de la formación de nuestros hijos, los textos maniqueos que se incluyen, la simplificación de los contenidos y, especialmente, la manipulación del pensamiento, la historia y la cultura de España.
La responsabilidad que han asumido los políticos que han diseñado y validado el modelo quedará para la historia. Ya sé que nadie les podrá reclamar nada pero los españoles debemos tener muy presente que vivimos en una encrucijada, que los cimientos culturales de España ya están tan debilitados que el edificio formativo podrá colapsar dejando un panorama desolador para nuestros hijos y nietos.