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Vicente García

El buitre de colores

Vicente García


Nuestro río agoniza y requiere una urgente solución

30/06/2022

Todos los que hemos paseado estos días junto al reculaje del embalse de Las Cogotas hemos comprobado cómo el agua se ha teñido de verde y forma una espesa y putrefacta masa en la superficie, sobre la que ya se han visto unas cuantas carpas muertas que de forma extraordinariamente rápida el verdín ha cubierto en un par de días mimetizándolas entre la mierda.

Ante los que se pregunten a qué se debe esto, que imagino que serán muchos abulenses, la respuesta es muy simple y directa: Son cianobacterias en una floración extraordinariamente fuerte debido a la mala calidad del agua; a un caldo de cultivo propicio para que se produzcan episodios de estas características cada vez más frecuentes y duraderos mientras no se solucione el problema de los vertidos altamente nitrogenados; bueno para que se comprenda bien principalmente de las alcantarillas que cada vez que llueve van a parar al Adaja y a Fuentes Claras y allí se queda en el fondo cenagoso, aunque el fenómeno se manifieste aguas abajo en el reculaje de Las Cogotas alimentado por esa mezcla de aguas putrefactas y que junto al muro, bien protegido del viento forman un biotopo ideal para que allí proliferen mejor y se acumulen con más facilidad.

Hay que reconocer que las olas de calor y el cambio climático potencian estas floraciones efusivas, pero incluso con estas circunstancias, en un agua limpia y no contaminada por altas concentraciones de nutrientes, no se produce este fenómeno tan explosivo. Las cianobacterias son un buen indicador biológico de la calidad de un embalse y forman una parte vital en la naturaleza. Están consideradas como algunos de los microorganismos más antiguos de la Tierra que facilitaron la creación del oxígeno al ser fotosintéticas. Son cosmopolitas y ayudan a mantener los ecosistemas, pero cuando se expanden de esta forma por las circunstancias comentadas, ponen en serio peligro toda la fauna acuática e incluso la salud de personas y animales que se atrevan a sumergirse en estas aguas. De hecho se aconseja que en lagos y embalses donde se sospeche de la presencia de "cianos" no se bañe nadie porque al degradarse sus células se producen cianotoxinas que ocasionan vómitos, diarreas y que incluso pueden favorecer daños neurológicos. Pero vamos también "habría que tener ganas de sumergirse en semejante caldo"; esto ocurre especialmente con Microcystis sp, una especie omnipresente que crece en aguas estancadas y poco limpias de todo el mundo y que desplaza y acaba con otras no tóxicas haciéndose la dominante.

Se me han saltado las lágrimas como a otros paseantes que se encontraban por allí, viendo cómo algunos patos nadaban a duras penas entre la fangosa superficie, flotando con dificultad entre unas cuantas carpas muertas.

El Adaja y su ribera está pidiendo socorro a gritos: Nos lo avisa de vez en cuando con episodios como este. Es necesaria una depuración integral de las aguas residuales de todos los pueblos desde su nacimiento, un control más minucioso de los nitratos y otros químicos usados en algunos campos de cultivo aguas arriba, y sobre todo valentía para que entre unos y otros 'se dejen de tirar balones fuera' y al menos exista un proyecto de restauración serio donde las alcantarillas no rebosen aguas residuales cada vez que llueve o el tanque de las tormentas arroje inmundicias al cauce; aunque sin solucionar lo anterior de poco va a servir; e incluso he sido testigo de cómo la propia depuradora de residuales en alguna ocasión teóricamente puntual, presuntamente (tengo fotos y vídeos de alguna de ellas) se ve obligada a soltar un líquido cuyo color no parece muy "potable".

Aunque reconozco que es un problema muy complejo de resolver, que viene ya de años atrás y de legislaturas anteriores, en algún momento habrá que solucionarlo. Tanto el embalse de Fuentes Claras como Las Cogotas, si tuvieran agua limpia, serían un lugar ideal de esparcimiento para Ávila, y el Río Adaja a su paso por la ciudad ofrecerían un entorno saludable y cuidado como merece tener una Ciudad Patrimonio de la Humanidad y, aunque las comparaciones son odiosas, otras capitales de provincia, también Ciudades Patrimonio, cercanas a la nuestra ya lo hicieron y lo han puesto al servicio de sus ciudadanos.

Después de ver ayer semejante espectáculo me di un paseo aguas arriba contemplando cómo se habían talado todos los árboles y vegetación a "matarrasa" bajo los tendidos eléctricos hasta el batán de la fábrica de harinas. Un destrozo "legal" sobrecogedor. Unas líneas aéreas que deberían estar soterradas hace ya muchos años. ¡Es que así no hay manera! :-(