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La intensa vida de una misionera y diplomática, en un libro

E.Carretero
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A punto de cumplir 91 años, y dentro de la Semana Cultural de los Mayores, María Pilar Ruiz de Zuazu presentó en el Episcopio su autobiografía: la de una mujer adelantada a su tiempo

La intensa vida de una misionera y diplomática, en un libro - Foto: Isabel García

María Pilar Ruiz de Zuazu nació en el año 1931 pero su vida no es ni mucho menos la propia de una mujer de su época. Con casi 91 años esta misionera que dejó los hábitos a los cuarenta y ejerció como diplomática después, ha recorrido 42 países de los cinco continentes y escrito, ya octogenaria, sus memorias, propias de una película de aventuras. 'Unakite' es el título de este libro autobiográfico que ayer su autora presentó en el Episcopio dentro del programa de actos de la Semana Cultural de los Mayores que organiza el Centro Jesús Jiménez Bustos del Ayuntamiento de Ávila, y lo hizo acompañada de su sobrino, el escritor y médico Humberto Mendoza, así como por la concejala de Servicios Sociales, Paloma del Nogal. De hecho, contó la autora fueron sus sobrinos los que la animaron a escribir sus memorias pero que no fue hasta la pandemia, y con el confinamiento, cuando por fin se animó a resumir su intensa vida, la de una mujer adelantada a su tiempo que no evita ningún tema y habla incluso de los episodios con sombras. «En el libro narro el lesbianismo que sufrí en el convento, la historia de un cura que me quiso violar o los malos tratos que sufrí en la vida diplomática», apuntó Ruiz de Zuazu al hablar de capítulos de su vida más oscuros que ella cuenta sin intención de denuncia y solo porque «son parte de mi vida». 

«Tengo muchos años pero no tengo años, tengo vida», aseguró la autora de este libro que se queda corto para recoger todas las aventuras y experiencias vividas por esta mujer en la que confió el Ministerio de Asuntos Exteriores para ejercer como diplomática en lugares como Guinea Ecuatorial, donde fue canciller, o Pekín, gracias en parte a que habla chino, que aprendió mientras fue misionera en Asia,  además de francés e inglés. 

«vivir el presente». Aunque reconoce que le encantaría seguir conociendo países, dice que ya ha dejado de viajar por las «limitaciones» de una edad que a simple vista nadie le echaría. «Disfrutar del día a día», y de cosas tan simples como «conocer a nuevas personas», confesó Pilar son las claves para llegar a los 90 años con esa vitalidad. «Vivir el eterno presente, con eso ya me ensancho», aseguró durante la presentación de estas memorias en  las que de forma humilde y sin pretender ser un ejemplo para nadie hace repaso de una larga e intensa vida.