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Sara Escudero

Desde la muralla

Sara Escudero


Jaque

13/11/2021

Cuando para celebrar la llegada del verano me fui a correr la media maratón en Bia?ystok, jamás pensé que esa ciudad fuera el primer titular de un telediario.
La plaza, inundada de personas celebrando el buen tiempo, el agua en aireación para refrescar el ambiente, aquel itinerario de dos vueltas recorriendo la ciudad, parte por sus calles más cotidianas y otra parte por los bosques. Era el día del Partido España-Polonia de la Eurocopa a las 21 h. La carrera a las 20 de la tarde. Una fiesta del deporte nada improvisada donde se unía el color de una camiseta y el calor del deporte popular, que tras una pandemia de mas de un año volvía a teñir las calles de un intenso olor a libertad. 
Os contaré que fue un viaje increíble. Puede que fuera por ser el segundo tras el confinamiento del invierno. Puede que fuera por los nervios de una carrera en la que solo te juegas la batalla contigo misma. Seguro que fue por la increíble compañía. Pero lo recuerdo por ser emocionante, mágico y divertido.
Aparte de la ciudad del deporte en aquella tarde de junio, Bia?ystok es una zona especial por los lagos y  los bosques. El Parque Nacional de Bialowieza es el parque nacional más antiguo de Polonia y de los más antiguos de Europa. Si ya incluimos que allí se encuentra una reserva y zona de cría de bisontes, puedes comprender el motivo por el que se incluye en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1979 por sus especiales características de un bosque primitivo.
Con mucha «influencia» aunque debo decir las cosas por su nombre, así que lo definiremos como invasión, alemanes y soviéticos (antigua URSS) camparon por allí a sus anchas.  Bia?ystok sufrió los saqueos de una ocupación alemana, la anexión sin previo aviso a Bielorrusia, la deportación a Siberia por parte de los soviéticos de más de 19.000 personas. Una nueva invasión alemana, el exterminio de la población judía, que por aquél entonces era una considerable cifra (más o menos la del número de habitantes de Ávila Capital) el confinamiento de un gueto y una masacre casi absoluta, para remate del fin de fiesta. 
Su clima extremo y seco tanto en invierno como en verano, hace que no sea una zona compleja, pero que ha resurgido de sus cenizas desde el levantamiento del gueto en 1943 y hasta hoy, que vuelve a ser noticia. De nuevo un gueto, que posiblemente les recuerde a sus años trágicos en los cuarenta, cuando el mundo se volvió loco y la cordura parece que no ha llegado a este nuevo siglo.
Provenientes de diferentes países de Oriente Medio, en una lucha titánica por llegar a Europa, miles de personas se agolpan en la frontera de Polonia y Bielorrusia en condiciones infrahumanas de frío, refugio, agua y comida. Quizá en España nos suene todo esto, por ser un paso para muchas personas en su sueño de conquistar un futuro mejor. Mujeres, niños, personas con avanzada edad, personas con movilidad reducida, la tragedia humana que no sabe de nacionalidad y menos aún de una partida de ajedrez en la que juegan en su nombre sin saber en cual de las 64 casillas están hoy acampados, cuales de las 16 piezas de cada color representan y quién hace el enroque al inicio del juego, moviendo dos fichas y protegiendo al rey. 
Querida torre, si desde lo alto puedes adivinar el movimiento del contrincante, avísanos. No quiero mover peones en vano, porque esta vez, tenemos demasiadas vidas en juego.