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Gonzalo M. González de Vega y Pomar

Tribuna libre

Gonzalo M. González de Vega y Pomar


Don Juan Carlos, Rey y padre

21/05/2022

El Rey Juan Carlos I está en España desde anteayer jueves. Ha vuelto de los Emiratos Árabes, donde reside hace casi dos años. Será una visita relámpago debido a las circunstancias impuestas por el gobierno de Pedro Sánchez y la aprobación de Zarzuela. Tres días permanecerá en la localidad gallega de Sangenjo, alojado en la casa de su amigo Pedro Campos, para asistir, quizás también participar a pesar de llevar tiempo sin navegar, a la regata de la Copa de España, que tiene lugar en la ría de Pontevedra. El lunes acudirá a Madrid para un corto encuentro con parte de su familia.
Una visita, que debía de ser normal, convertida en extraordinaria y ha hecho que, desde su forzada marcha a Abu Dhabi, todos los Medios estén vertiendo gran cantidad de tinta en torno a la figura del anterior jefe del Estado y sean muchísimos los comentarios entre la ciudadanía, unos a favor y otros en contra, por la marcha de Don Juan Carlos «para así proteger la figura del Rey Felipe VI y de la Institución monárquica», tras conocerse diversas informaciones acerca de las «irregularidades» cometidas y que, después de ser investigadas durante meses, las fiscalías Anticorrupción, del Supremo y también suiza, han dado carpetazo. Está pendiente de responder, ante la Justicia británica, a la demanda que presentó su examiga Corinna Larsen, por varios presuntos delitos. Reclamación que, creo, tiene dos fines: debilitar la imagen del Rey Juan Carlos I, de quien dijo «siempre» sería amiga, y ser indemnizada económicamente.
Una situación no fácil de comprender por bastantes ciudadanos, quienes, aun respetando las decisiones judiciales en favor del Monarca, esperan ofrezca alguna explicación acerca de sus actuaciones no ejemplares para así, quizás, poder acallar a cuantos le han hecho y continúan haciéndole un juicio paralelo condenatorio, comenzando por varios miembros del Gobierno a los que siguen algunos políticos. Sus continuas declaraciones y exabruptos vertidos hacia la persona de don Juan Carlos demuestran la muy distinta «vara de medir» que utilizan, dependiendo quien sea la persona para juzgar, y consideran que las propias y duras sentencias que dictan, incluso en contra de las judiciales, el acusado ha de cumplirlas. 
Le obligaron a marchar de España hasta que estuvieran resueltos sus problemas con la Justicia. Ya solucionados, cuando decide regresar, el Gobierno – a pesar de decir que es asunto de la Casa Real– exige aclare sus irregularidades e impide duerma en el palacio de la Zarzuela, su hogar durante varias décadas, argumentando es la residencia oficial del jefe del Estado. Ahí vive su esposa la Reina Doña Sofía y también ahí están los despachos de Don Felipe y Doña Letizia, además de varias dependencias, pero no su residencia. Ellos viven en otro edificio dentro del mismo recinto de los montes de El Pardo.
Con esta forma de actuar, cuyo fin es erosionar la Monarquía, quieren que recordemos a Juan Carlos I por el caso Noos, la caza de elefantes en Bostwana –pidió perdón– su relación con Corina y las causas judiciales cerradas. Pretenden que olvidemos que, junto a otros políticos como Adolfo Suárez, logró el paso de una dictadura a una verdadera democracia y sus treinta y nueve años de reinado han sido el periodo de mayor avance económico y social de nuestra historia, además de haber ejercido como el «mejor embajador» de España consiguiendo que nuestro país sea reconocido por todo el mundo.
Complicado de entender esta postura del Gobierno y sus socios para con don Juan Carlos de Borbón como también que el Rey Felipe VI, en su fugaz viaje a Abu Dhabi, el único contacto que tuvo con su padre fuera una corta conversación telefónica. Tampoco se interpreta la «visita del médico», pasado mañana lunes, a Madrid. Será, como señala el Comunicado de la Casa Real, «para estar con Su Majestad El Rey, con Su Majestad la Reina Doña Sofía y demás miembros de su familia en el Palacio de La Zarzuela. Ese mismo día emprenderá viaje de regreso a Abu Dhabi, donde ha fijado su residencia de forma permanente y estable». No incluye en ese encuentro a la Reina Letizia, a la Princesa de Asturias ni a la Infanta Sofia. 
Cuando hay asuntos más importantes que afectan a todos el gran revuelo mediático y político es la vuelta, temporal, a España de Don Juan Carlos, Rey y padre.