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Celebración de la pintora Adelina Labrador

D.C
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Una exposición de 33 cuadros y 26 fotografías de esta sobresaliente artista abulense, que por su gran calidad destacó a nivel nacional a mediados del pasado siglo, puede visitarse en el Palacio los Serrano hasta el día 12 de febrero

Celebración de la pintora Adelina Labrador - Foto: David Castro

Adelina Labrador (abulense de corazón y por raíces familiares, que aunque nació en Madrid mantuvo siempre una estrecha vinculación con Ávila y con la localidad de Zorita de los Molinos) fue una de las más destacadas artistas españolas del pasado siglo, no solamente por su magnífica calidad como pintora sino también por su excelente hacer en el campo de la restauración, fruto de unas enormes capacidades creativas y de una formación muy exigente, pero a pesar de todo ello es poco conocida en su tierra, a la que dedicó una gran parte de su obra y a la que reivindicó a nivel internacional como «fuente de inspiración para todos los artistas».

Para celebrar la grandeza de esa artista que falleció en Ávila en 1999, al mismo tiempo que para reivindicarla y ayudar a que sus paisanos la conozcan mejor, se celebra en el Palacio los Serrano una exposición, organizada por Fundación Ávila con la colaboración de la familia de Adelina Labrador, que conforman 33 cuadros pertenecientes a colecciones particulares o institucionales  –Diputación, Colegio de Abogados, Obispado,  Audiencia Provincial, Subdelegación del Gobierno– y 26 fotografías, en color y en blanco y negro, que recorren algunos de los episodios más destacados de su vida personal y creativa, cedidas para la ocasión por Eduardo Rafael Duque Sastre.

El hilo conductor de esta exposición, explicaba uno de los familiares que ha trabajado para hacerla posible, «es la vinculación de Adelina con la tierra abulense», y por eso entre su amplia obra se han seleccionado solamente piezas que tienen como protagonista esta provincia, «bien paisajes de la capital y de otros puntos, bien temas abulenses como bodegones de muy diferente motivo de inspiración».

Ese puñado de pinturas, que bien podrían haber sido muchas más, permiten descubrir la mucha calidad de una artista que se definía como «impresionista simplemente» pero que supo dar personalidad y significado especial a sus obras, no solamente retratar fielmente lo que veían sus ojos, ese salto cualitativo que es el que diferencia al buen copista de la realidad de aquel otro que es capaz de ir más allá y saber transmitirlo.

formación. Adelina Labrador (nacida en 1910), hija de los abulenses José María Labrador (militar) y Adelina Santos, estudió en el madrileño Colegio de monjas de San José de Cluny antes de pasar a la Academia de Bellas Artes de San Fernando, para ampliar luego sus estudios en el Instituto Superior de Bellas Artes de París, donde fue la primera mujer que obtuvo la categoría de 'Muy Excelente'; tras la guerra civil ingresó en la Asociación de Pintores y Escultores de Madrid, donde fue reconocida como Socia de Mérito.

Admiradora (y por tanto de alguna manera influida) de maestros como Velázquez y El Greco, Adelina Labrador fue discípula, entre otros grandes maestros, del abulense Eduardo Martínez Vázquez. Su excelencia le llevó a desarrollar su obra pictórica no solamente en España sino también en otros países europeos, como Austria, Italia, Francia, Bélgica, Escocia y Holanda, reconocimiento que tuvo un especial mérito teniendo en cuenta que era una mujer en un mundo dominado prácticamente por los hombres, en el cual ella se movió muy bien.

A lo largo de su vida, explicaba a Diario de Ávila Eduardo Duque, diputado de Cultura de la Diputación y familiar de la pintora, Adelina Labrador tuvo la oportunidad de exponer su obra en salas de Madrid, Barcelona, Bilbao, Vitoria, Burgos, Zaragoza, Valencia… y también en Ávila, donde realizó muestras individuales en los años 1950 (Escuela de Artes y Oficios), 1955 (Diputación Provincial) y 1962 (Caja de Ahorros de Ávila).

Fue durante la primera mitad del siglo XX cuando Adelina Labrador vivió "su gran etapa creativa", unos años muy afortunados en su labor por los que buen «puede considerársela una de las más grandes artistas femeninas españolas de este tiempo, tanto que en ocasiones fue comparada con Dalí».

Además de por su calidad como pintora, Adelina Labrador fue reconocida por su maestría en las labores de restauración artística, trabajo de recuperación que llevó a cabo no solamente en pinturas y piezas de imaginería de muchos templos de Ávila de la mano del deán Castor Robledo (Catedral e iglesias de San Vicente, San Pedro o Santiago) sino también en otros lugares destacados como el monasterio de San Lorenzo de El Escorial y la catedral de Santiago de Compostela.