Los pólenes concentran el 65% de las consultas de alergias

Mayte Rodríguez
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Cada año, algo más de 1.300 pacientes nuevos son atendidos por los alergólogos del Hospital de Ávila, que advierten del riesgo de esta «explosiva primavera»

Los pólenes concentran el 65% de las consultas de alergias - Foto: Isabel García


Una parte de la población abulense mira con recelo la abundante vegetación que han dejado las generosas lluvias caídas en los últimos meses. Hablamos de los alérgicos a los pólenes, los llamados alérgicos a la primavera, que este año están afrontándola con más complicaciones de lo habitual precisamente por la enorme cantidad de vegetación que domina el paisaje, que dispara la presencia de pólenes en el ambiente y, con ello, se acrecientan los síntomas que ellos sufren al respirarlos. «Los últimos años habían sido relativamente buenos para los pacientes alérgicos a pólenes, pero esta primavera no solo está siendo peor, sino que ya empezó con picos muy altos desde el principio», explica a esta Redacción la doctora Sara Acero, especialista de la sección de Alergología del Complejo Asistencial de Ávila. «Lo habitual es que la escalada sea paulatina, pero este año ha sido explosiva», añade.
La consecuencia es que casi desde que empezaron a poder salir a la calle una vez aliviado el confinamiento «notaron los efectos de los pólenes» sobre su organismo, cuyos principales síntomas son «picor de ojos y nariz, moqueo, estornudos, hinchazón de ojos y también síntomas respiratorios, bien sensación de no poder respirar porque tienen la nariz taponada, bien porque se les ha desencadenado asma», detalla la alergóloga. Eso sí, admite que la obligación de utilizar mascarillas a raíz de la pandemia constituye también una barrera de protección para los alérgicos a la primavera, que gracias a su uso ven reducida la cantidad de pólenes que respiran. Pese a la protección que siempre ha ofrecido la mascarilla, reconoce que los pacientes suelen ser reacios a llevarla, «pero este año no tienen excusa para no usarla, desde luego no van a llamar la atención como antes», comenta la doctora.
El pasado año, los profesionales de Alergología del Complejo Asistencial de Ávila atendieron un total de 5.134 consultas, de las que 1.351 era para atender la demanda de nuevos pacientes y las 3.783 restantes para revisiones u otro tipo de consultas sucesivas, según los datos facilitados a este diario por el propio hospital. La estadística de la sección de Alergología revela que, cada año, sus especialistas atienden a algo más de 1.300 nuevos pacientes (1.367 en 20017, 1.359 en 2018 y los citados 1.351 en 2019), lo que da idea de que el número de alérgicos va en aumento.
El perfil de los llamados ‘pacientes polínicos’ es el de una persona de entre 15 y 50 años, «aunque puede afectar también a niños más pequeños», indica la alergóloga, según la cual este tipo de alergias «pueden manifestarse a cualquier edad», incluso darse el caso de personas adultas que jamás han tenido alergia a los pólenes y de pronto empezar a sufrirla. 
De los pacientes que se ven en consulta en el Complejo Asistencial, entre el 60 y el 70% son alérgicos a los pólenes típicos de la primavera, destaca la doctora Acero, quien señala que en la provincia de Ávila los pólenes con mayor incidencia entre los alérgicos son los de las gramíneas (trigo, avena y centeno son algunas de ellas) y las oleáceas (el olivo y el fresno, entre otras).
«Las alergias al polen son más numerosas que las alimentarias, pero muchas veces van relacionadas», explica la doctora, «no son exclusivas, mas bien inclusivas», advierte. «La alergia alimentaria de los niños, que debutan con alimentos que nada tienen que ver vegetales como el huevo o la leche, sí predisponen a hacer alergias posteriores y alergias medioambientales, en este caso a pólenes», abunda la doctora Acero.
Precisamente para que esta intensa primavera resulte lo más llevadera posible a los alérgicos al polen, ella recomienda principalmente que los pacientes cumplan religiosamente con el tratamiento preventivo que tienen prescrito, principalmente a base de antihistáminicos, un tipo de medicamentos antes denostados por su gran cantidad de efectos secundarios que, sin embargo, en los últimos años han evolucionado tanto que ya ni provocan sueño ni apetito ni mareos. «Si no han empezado ya con el tratamiento, deben hacerlo cuanto antes porque llevan días de retraso», aconseja.